El historiador y presidente de la Asociación Cultural Zegrí, Salvador Jiménez, ha analizado en COPE Más Málaga el origen histórico y la evolución de El Perchel, uno de los barrios más castizos y emblemáticos de la capital malagueña. Con motivo de su próxima conferencia en Promálaga, ubicada en la antigua Casa de Socorro, el experto ha detallado las raíces de un enclave que hunde su existencia en los primeros asentamientos de la ciudad.
Respecto a los primeros vestigios del enclave, el investigador ha señalado que determinar una fecha exacta resulta complejo, aunque los hallazgos arqueológicos sitúan su actividad en momentos remotos. «Probablemente, el barrio ya existiera paralelamente y sería coetáneo quizás con la fundación de Málaga por los fenicios«, ha afirmado Salvador Jiménez, quien ha añadido que esta zona albergó la industria de la púrpura, un tinte natural que se extraía de moluscos para teñir tejidos, además de documentar en la etapa romana la lápida de Helio Quinto Próculo, considerado el primer armador registrado en la zona.
Probablemente, el barrio ya existiera paralelamente y sería coetáneo quizás con la fundación de Málaga por los fenicios»
De Atabanín a las perchas de secado
La denominación actual del barrio no ha sido siempre la misma, ya que durante su etapa musulmana fue conocido como el barrio de Atabanín. Esta palabra hacía referencia a los tratantes de la paja y a los artesanos que manipulaban el esparto para fabricar recipientes dedicados al comercio y al transporte. Tras la Reconquista cristiana, comenzaron los repartos de tierras, huertas y labores productivas, momento en el que surgió el nombre definitivo debido a las disputas por las estructuras pesqueras.
Charla sobre El Perchel
Sobre este reparto de actividades productivas tras la toma de la ciudad, el historiador ha subrayado que «los nobles cristianos se peleaban y se disputaban las perchas que existían en el barrio del Perchel y en el cauce del Guadalmedina para el secado del pescado«. De aquellas perchas destinadas a secar las capturas marinas derivó el término percheles, otorgando identidad definitiva a una población volcada ancestralmente en el mar.
Los nobles cristianos se peleaban y se disputaban las perchas que existían en el barrio del Perchel y en el cauce del Guadalmedina para el secado del pescado»
Durante siglos, El Perchel se mantuvo como un núcleo amurallado en la margen derecha del río Guadalmedina, prácticamente sin contacto directo con el centro histórico de la urbe. Esta condición aislada forjó una tipología singular de habitantes, recogida por el propio Miguel de Cervantes en el tercer capítulo de ‘El Quijote‘, donde lo describió de forma despectiva junto a la isla de Arriarán. Más adelante, el célebre grabador Gustave Doré retrató a sus charranes, barateros, loteras y pedigüeños, personajes que consolidaron su marcado carácter popular.

Antigua Casa de Socorro
La revolución industrial y los corralones
La fisonomía de la barriada experimentó una profunda transformación a partir de mediados del siglo XIX con el desarrollo industrial de Málaga. En su suelo se instalaron factorías de referencia como la siderurgia La Constancia de Manuel Agustín Heredia, La Industria Malagueña, la fábrica de cerveza Victoria de los Franquelo, además de empresas químicas y fábricas de curtidos, lo que atrajo a una gran masa de trabajadores procedentes de toda la provincia.
Para dar alojamiento a esa abundante mano de obra cerca de las fábricas, proliferaron las corralas o corralones, edificaciones donde los obreros afrontaban jornadas de entre 12 y 14 horas diarias. «Había corralones enormes donde vivían cien familias«, ha destacado Salvador Jiménez, recordando ejemplos representativos como el corralón de Santa Sofía o el de la calle Feijóo, testigos de una época en la que las familias contaban con numerosos miembros y recursos muy limitados.
A diferencia de otros distritos malagueños estructurados en torno a conventos o monasterios, este espacio creció de forma espontánea entre sus talleres e industrias. «La primera iglesia, Santo Domingo, llegó en 1494 tras la conquista«, ha puntualizado el conferenciante, antes de resaltar otros inmuebles representativos como el edificio de Italcable, actual sede de la Congregación de Mena, en un entorno fuertemente marcado por las cofradías y hermandades.

Santo Domingo
Cines populares, verbenas y vida comunitaria
El ocio de sus habitantes en el siglo XX estuvo condicionado por los escasos recursos económicos, convirtiendo al cine en el principal entretenimiento accesible frente a artículos privativos como la radio, el reloj o el calzado de material. Salas históricas como el Capitol, el Avenida, el Royal, el Rialto y el Cine Coliseo acogieron a los vecinos durante los fines de semana, complementándose desde la década de 1940 con las Cruces de Mayo y las tradicionales verbenas de barrio.
Estas celebraciones en los patios comunitarios fomentaron lazos vecinales muy estrechos y una fuerte endogamia social donde la convivencia diaria definía el devenir perchelero. Todos estos aspectos serán expuestos en profundidad en la conferencia gratuita que Salvador Jiménez imparte este viernes a las 20:30 horas en las instalaciones de Promálaga, gestionadas por el colectivo La Casa Amarilla en la antigua Casa de Socorro.












