A situaciones excepcionales, medidas excepcionales. Esa es, en pocas palabras, la doctrina que defiende el Partido Popular (PP) con respecto a la situación en Ceuta un mes y medio después de la avalancha migratoria en la ciudad autónoma. Todo ello en el contexto del choque total desatado públicamente entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Asamblea de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas, que tuvo un episodio claro en las dos entrevistas televisivas en prime time que ambos concedieron esta semana, y de las que salieron muchas acusaciones cruzadas, y otro todavía más claro en la respuesta dada por Sánchez a los periodistas este miércoles a su salida del pleno del Congreso, donde cuestionado por el futuro de los menores llegados a Ceuta y en tono severo contestó: «Eso, a Vivas».
Con este nivel de tensión, en el primer partido de la oposición defienden que la excepcionalidad de una «invasión», como la denominan sin ambages Alberto Núñez Feijóo y el resto de dirigentes populares, no obliga a las comunidades autónomas, la mayoría con presidentes del PP, a acoger solidariamente a los menores que entraron a España los últimos días de julio a través del paso de El Tarajal. Es decir, que no cabría aplicar los mismos presupuestos que ante una llegada ordinaria de migrantes, como por ejemplo ocurrió en el año 2024 en Canarias, en una crisis que supuso entonces la ruptura por parte de Vox de los gobiernos de coalición que mantenía entonces con el PP en varias autonomías. Una decisión que tomó unilateralmente Santiago Abascal por oponerse al reparto de los migrantes en otras comunidades autónomas, la mayoría de la España peninsular.
Como es recurrente desde este verano en la argumentación de los conservadores, aluden al pacto de inmigración y asilo de la Unión Europea (UE), que para los populares es el marco adecuado al que acogerse en todo lo que tenga que ver con conflictos migratorios y para la crisis de Ceuta, que como subrayan los populares tienen una dimensión mucho mayor, incluso de amenaza híbrida por parte de Marruecos, como ya verbaliza desde hace días el PP, que llegó a emitir un comunicado culpando a Rabat de la crisis «por acción u omisión».
«Europeizar» la crisis de Ceuta
Por eso, no en vano, Feijóo apuesta desde esta semana por «europeizar» la crisis de Ceuta. El próximo lunes el presidente del PP realizará su cuarta visita a Ceuta desde que se originó la crisis, pero no será una visita cualquiera, sino que en esta ocasión pisará la ciudad autónoma acompañado de una delegación del Partido Popular Europeo (PPE) al más alto nivel, incluido el presidente de los populares comunitarios, el alemán Manfred Weber. Desde ese punto de vista, en Génova consideran muy positiva la intervención este mismo miércoles en el debate sobre el estado de la Unión Europea en el Parlamento de Estrasburgo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien de manera indubitada se refirió a Ceuta como una «frontera europea».
Además, Feijóo se adelantó, subrayan fuentes del PP, a un mayor reconocimiento de Ceuta y Melilla a nivel comunitario con su propuesta de incluir a las dos ciudades españolas del norte de África en el Comité Europeo de las Regiones. Una propuesta que el propio Sánchez recogió y defendió en su comparecencia monográfica en el Congreso de los Diputados del pasado 3 de septiembre, que por lo demás no restó un ápice, incluso lo subió, al clima de tensión entre el Ejecutivo y la oposición por esta crisis, al comienzo de la cual el propio presidente del Gobierno habló de un «ataque a la integridad territorial» de España.
Pese al mentado nivel de tensión y enfrentamiento entre Gobierno y oposición, y entre Sánchez y Vivas, y pese a las críticas del PP al primer decreto de ayudas a Ceuta, el primer grupo de la oposición y de la Cámara Baja votó a favor este miércoles del mismo, con más de trescientos millones de ayudas a la ciudad autónoma, en una votación que solo contó con dos posiciones discrepantes: el rechazo de Vox y la abstención de Junts. E igualmente votó a favor de una Proposición no de Ley (PNL) de Vox, que no salió adelante, solicitando precisamente el reparto de los menores no inmigrantes llegados a Ceuta en otras comunidades autónomas.
Además, el Pleno del Congreso aprobó este miércoles una moción del PP por la que reprueba -otra vez- al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por su «nefasta actuación».
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