Un trato arbitral bajo sospecha. Otra vez. En la UD hay motivos para estar enojados con los que aplican el reglamento. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) corrige, cinco meses después del grave desliz en La Rosaleda, el dictamen del colegiado vasco Eder Mallo Fernández.
Anuló el pasado sábado el tanto de Giovanni Bonfanti (24’) por mano del japonés Taisei Miyashiro en el fotograma previo, en la contienda contra el Cádiz CF en el JP Financial Estadio. En el espacio de Tiempo de Revisión, se cuestiona el dejar sin efecto ese 0-1 y que llegó provocada por la intervención de Vázquez Figueroa desde la sala del VAR en Las Rozas.
‘La mano está en posición natural por la dinámica de la acción, no existe un gesto adicional que acomode el balón [se dice de Miyashiro] (…) El gol lo anota su compañero, por lo que no es una mano inmediata a gol por lo que consideramos que el tanto debió subir al marcador y el VAR no debió intervenir’, aclara el CTA.
A pesar de la corrección, la formación de De la Barrera se impuso (0-1) con tanto del zaguero maño Enrique Clemente a la hora de juego. Cabe recordar que el colegiado Mallo Fernández había dado en primera instancia el 0-1 de Giovanni Bonfanti y tras unos minutos de revisión optó por la anulación. La acción fue muy protestada por los jugadores de De la Barrera.
Agresión a Suárez
El episodio de Bonfanti se suma al de Montilivi en este curso liguero. En el pulso contra el Girona -ver cuadro del margen inferior-, Álex Suárez recibió un puñetazo por la espalda del atacante luso Jastin García. Solo vio la amarilla por parte de Andrés Fuentes Molina. Dieciséis minutos después, el citado jugador firmó el 1-0 desde la frontal. Suárez le recordó a Fuentes Molina que el ‘21’ gironins debió irse antes a la ducha.
La anterior ocasión que el CTA cuestionó la actuación de un colegiado se remonta al 11 de abril en la disputa del Málaga-UD en La Rosaleda (2-0). A los diez minutos, Miyashiro fue arrollado en el área boquerona por el meta Alfonso Herrero y no hubo castigo. Ni penalti ni cartulina. El cabreo de Luis García Fernández fue importante. Así reflejó el CTA la corrección: ‘Acto seguido, el portero del Málaga a pesar de tocar el balón impacta con ambos puños en la cabeza y elevando la rodilla golpe con su pierna en la cadera del delantero en un contacto a posteriori.
El árbitro no señala infracción y el VAR confirma la decisión (…) El CTA considera que el impacto del portero contra el adversario [Miyashiro] es temerario, por lo tanto, se debió señalar la acción como penalti y llevar acompañada la tarjeta amarilla como sanción disciplinaria por la temeridad. El hecho de que el portero toque ligeramente el balón no le exime de su responsabilidad punitiva’.
Además, lamenta la ceguera de la Sala VAR. ‘Al tratarse de un error claro obvio y manifiesto, debió haber intervenido para recomendar al árbitro la revisión en el monitor’. Fuentes Molina no acudió a la pantalla y el Málaga CF se impuso gracias a los tantos de Murillo (58’) y Joaquín (68’). Y Luis García no se quedó mudo. Cuestionó la utilidad de la tecnología:
«No tengo ninguna duda que desde el Comité hay una autocrítica tremenda para tratar de ser mejores porque no entiendo el fútbol profesional sin esa autocrítica (…) Pero sí creo que la gente que está en el VAR, con menos pulsaciones, las cámaras que quieras … Lo tiene que ver, ahí sí creo que tenemos que ser críticos porque creo que tienen que advertir al árbitro (…) Nos dijo que no había una fuerza excesiva ni temeridad, pero era una acción muy clara que vuelvo a repetir, era imposible que el árbitro la viese».
Dos tirones de orejas del CTA y lo nunca visto. Y es que cabe mentar el episodio surrealista con Mata en noviembre de 2024 en el Gran Canaria ante el Mallorca. Roja a Muriqi y amarilla con libre indirecto por la provocación previa del ariete pío pío. Así gestó el tanto bermellón del (2-3) en el 92’. No se ha visto nada igual. Vuelve la polémica y la UD tiene motivos para desconfiar del juez del balón.
Fuente: La Provincia – Diario de Las Palmas















