La celebración del 175º aniversario de la escritora Emilia Pardo Bazán devuelve a los titulares a una autora que más allá de escandalizar a su A Coruña natal y superar las barreras que se imponían a las mujeres de su época, convirtió la excepción de su caso en una apertura para otras. Su historia de pionera sirvió para dejar unha huella «innegable» en cualquier otra autora del siglo XX, según señala la profesora de Literatura en la Universidade da Coruña y miembro de la Real Academia Gallega, Olivia Rodríguez. «Pardo Bazán era unha escritora moi coñecida, lida e admirada en vida. Tivo en vida o seu lugar na literatura«, detalla.
Al repasar la historia y vida de Emilia Pardo Bazán, los estudios destacan su carácter pionero en sectores como el periodismo, la crítica literaria o la Academia, espacios todos ellos en los que solicitaba una mayor presencia femenina. Sin embargo, esa introducción por pleno derecho en los círculos más reservados no sucedió sin un motivo previo ni se quedó en ella como única beneficiada. «Se abrimos a óptica, vemos que existía un gran traballo anónimo previo que debe respectarse na investigación. Pode ser precursora, pero hai máis nomes femininos dos que parece. Con todo, Pardo Bazán está nun caldo de cultivo moi proclive ao que lle sucedeu a ela. Tratábase dunha muller de grandísima intelixencia e capacidade de análise», expone Rodríguez.
La familia de la escritora es citada como «un aspecto clave» gracias a la visión de criarla «en liberdade e coa perspectiva de que podía ser educada«. Sin embargo, si ella se convirtió en la «primeira gran excepción das letras españolas» se debe a su «situación, polo seu momento concreto e pola clase privilexiada», apunta la profesora de Literatura. Con todo, el devenir común de una mujer de su época a punto estuvo de truncarle la carrera. Pardo Bazán se casó joven y enamorada, llegando ser madre en tres ocasiones con su marido. El éxito que sus textos en la prensa escrita generó el cisma de su relación.
«El era un zote en comparación e quixo frear a súa carreira argumentando que A Coruña estaba moi escandalizada, que daquelas era unha cidade moi ñoña. Así, emancipouse e propúxose facer carreira como escritora, algo que seus pais sempre lle amosaron como unha posibilidade. Aquí converteuse oficialmente na primera excepción. Foi a primeira muller profesional da literatura española e desde a súa posición traballou para que outras mulleres chegasen a selo», señala Rodríguez.
La profesionalización de su carrera suponía asumir el trabajo de la escritura para sostener un tren de vida elevado, con frecuentes viajes al extranjero y numerosas tertulias, todo ello pese a su fortuna familiar. Sus cuentos también ganan fuerte reconocimiento en prensa y con la herencia fruto del fallecimiento paterno consigue incluso fundar revistas y financiar iniciativas tanto editoriales como educativas. «Pardo Bazán é tamén unha excepción porque mantén contacto cos intelectuais máis importantes dese momento, como pode ser Émile Zola», comenta la profesora. Entonces, la batalla de la escritora se convirtió en ser respetada igual que un hombre y el camino para ello, lejos de la solicitud, se convirtió en la exigencia por méritos propios.
Retrato de Emilia Pardo Bazán. / LCO
La excepción literaria: del deseo al ‘mujericidio’
Emilia Pardo Bazán defendía múltiples derechos pero, de entre todos ellos, destacaba el derecho a vivir libre, a recibir una educación y a no tener hijos «si la mujer no quiere». Mantuvo innumerables disputas con la Real Academia Española y con otras instituciones semejantes para entrar a formar parte de sus filas, después de la probada valía de sus textos más populares y de novelas como Los pazos de Ulloa, La tribuna o La madre naturaleza. Pese a los argumentos, su tiempo no la trató de manera igualitaria y por eso la RAE cuenta con un sillón número 47 en su honor, dedicado a quienes «siendo mejores, no tuvieron oportunidad de entrar».
Sin embargo, la expresión literaria de Pardo Bazán fue una ventana abierta a su visión íntima y global, como en el caso de Insolación, una novela sobre el deseo sexual femenino que recibió la oposición de nombres como Leopoldo ‘Alas’ Clarín. La escritora mantuvo una vida «moral e sexual moi aberta» al mismo tiempo que intentó no «desertar da sociedade». Se mantuvo católica y se defendió como tal, al mismo tiempo que mutó del carlismo al nacionalismo español como consecuencia de la pérdida colonial de Cuba en 1898. «Tiña medo da división de España e do peso dos rexionalismos, como denominaban ao nacionalismo galego ou catalán. Iso xeroulle moitos conflitos, como con Curros Enríquez«, apunta la profesora.
«Pardo Bazán foi moi adiantada e pioneira na inclusión da vida íntima das personaxes na literatura, especialmente da vida común das mulleres. Pero non só como escritora do desexo feminino, senón tamén de asuntos como o incesto. Ela estaba moi interesada na bioloxía e como interviña no desexo. A historia que se conta en Insolación está inspirada nun suceso que sufriu en Barcelona, cando tivo un repentino desexo irrefrenable e mantivo relacións sexuais con Lázaro Galdeano, no momento en que moceaba con Pérez Galdós. Ela explicoulle á súa parella que sufrira unha loucura sexual«, remarca Rodríguez.
Entre las excepciones que marcó dentro de la literatura, se encuentra la literatura sobre el mujericidio, un precedente teórico sobre la violencia contra las mujeres. Pardo Bazán puso el foco en ella y también contribuyó a su erradicación, tanto a través de la denuncia como de la narración. Tanto es así que en sus relatos y novelas se presenta lo que hoy identificamos como violencia psicológica, económica o la idea de propiedad sobre las esposas. «Inda que non pode demostrarse como un disparador, sábese que a súa avoa paterna foi asasinada polo segundo marido», detalla Olivia Rodríguez.

La escritora nacida en A Coruña, Emilia Pardo Bazán, pionera del naturalismo en la literatura española y referente de las letras. / Revista Plus Ultra
La vida después de Pardo Bazán
La excepción de Pardo Bazán sirvió para abrir un nuevo territorio en las letras españolas, que sería aprovechado y expandido por otras autoras. Pese a ser casi coetáneas, las dos grandes mujeres que recogen el testigo de la coruñesa son Carmen de Burgos y Concha Espina, pese a la distancia ideológica que las enfrentaría posteriormente. En el caso de la primera, la admiración era real y llegó incluso a entrevistar a Pardo Bazán en 1911. Burgos logró aprovecharse de los espacios culturales abiertos por Pardo Bazán y proliferar como autora.
Al hablar de esta excepción que supuso el paradigma de Emilia Pardo Bazán, referirse a herederas supondría asimilar la idea de un continuismo. Sin embargo, lo relevante de su impacto es la apertura de una tradición de escritoras, es decir, ampliar el camino, abrir los espacios y mostrar que sí era posible esa vida que ella proponía. «O seu rastro síntese tamén ata na literatura galega, por exemplo, nos textos de fidalguía de Otero Pedrayo«, remarca Rodríguez.
La eclosión de la Guerra civil y el Franquismo posterior devuelve a la mujer a un puesto social relegado. Según diferentes estudios y la propia opinión de la profesora de la UDC, habría que fijarse en los casos de Carmen Laforet y Carmen Martín Gaite, dos escritoras que personificaron el ideal que Pardo Bazán había proyectado. «Laforet foi unha muller moi libre tanto polo seu carácter como pola súa orixe. Tamén tivo unha separación de facto, tamén abogaba por unha muller libre de facto. Carmen Martín Gaite é froito da liberación que propoñía Pardo Bazán, ela é e escribe desde esa posición», resuelve.
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