- Ceuta y Melilla entran de lleno en campaña
- La frase que eleva todavía más la tensión
- Una cuestión capaz de movilizar votos
- Lo que apenas aparece en los discursos
- El descontento también crece dentro de Marruecos
- Una campaña con Ceuta y Melilla en el centro
Ceuta y Melilla han pasado a ocupar un lugar inesperadamente protagonista en la campaña electoral de Marruecos. A medida que se acerca la cita con las urnas, varios dirigentes políticos han endurecido sus mensajes sobre las dos ciudades españolas hasta introducir una expresión especialmente contundente en el debate.
La cuestión territorial se ha abierto paso entre las propuestas económicas, las medidas dirigidas a los jóvenes y el creciente descontento social que atraviesa el país.
Y el tono está subiendo.
Ceuta y Melilla entran de lleno en campaña
La reivindicación marroquí sobre las dos ciudades no es nueva, pero la intensidad de las declaraciones sí ha adquirido una dimensión diferente durante las últimas semanas.
El ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, ya había apelado a los supuestos “derechos históricos y geográficos” de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
Posteriormente, el ministro de Habús y Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, puso el foco en los vínculos religiosos de Marruecos con Ceuta.
Las palabras provocaron que el ministro español de Asuntos Exteriores pidiera explicaciones a Rabat.
La respuesta marroquí introdujo un elemento clave: el “contexto electoral”.
La frase que eleva todavía más la tensión
Pero las declaraciones no se han quedado únicamente en miembros del Gobierno.
Otros líderes que sí compiten electoralmente han llevado la reivindicación todavía más lejos.
El dirigente del Partido del Progreso y el Socialismo, Mohamed Nabil Benabdellah, aseguró que llegará un momento en el que, según su posición, nadie podrá negar que Ceuta y Melilla son “ciudades marroquíes ocupadas”.
Una expresión que vuelve a colocar las relaciones entre España y Marruecos bajo presión.
El secretario general de Istiqlal, Nizar Lbraka, también ha endurecido el discurso y ha asegurado que Marruecos no cederá “ni un ápice” de lo que considera su territorio nacional.
A la ofensiva verbal se ha incorporado además Mohammed Ouzzine, líder del Movimiento Popular, que ha cuestionado la posición española sobre otros conflictos territoriales mientras mantiene su soberanía sobre Ceuta y Melilla.
Una cuestión capaz de movilizar votos
La utilización de Ceuta y Melilla durante la campaña no sería casual.
El historiador y activista marroquí Maati Monjib considera que la reivindicación territorial puede funcionar como un asunto especialmente movilizador para la opinión pública.
Según su análisis, introducir una cuestión nacionalista de fuerte carga emocional permite desplazar el debate hacia un terreno capaz de unir a sectores muy diferentes de la sociedad.
Pero detrás de este movimiento existe otro elemento mucho más incómodo.
Lo que apenas aparece en los discursos
Mientras aumenta la presión retórica sobre las ciudades españolas, la campaña dedica mucha menos atención a las consecuencias de la reciente crisis migratoria.
El artículo de referencia señala la existencia de muertos, desaparecidos y numerosos ciudadanos marroquíes que permanecen fuera del país después de los últimos acontecimientos fronterizos.
Monjib interpreta este giro hacia Ceuta y Melilla como una forma de desviar la atención de la crisis social y política interna.
Una estrategia especialmente significativa en un momento de fuerte malestar entre los jóvenes y de creciente contestación en las redes sociales.
El descontento también crece dentro de Marruecos
Las consecuencias de la crisis fronteriza han provocado críticas dentro del propio país.
Según las fuentes citadas por la información original, algunos migrantes que regresaron a Marruecos habrían sido detenidos y trasladados a diferentes zonas, mientras circulaban vídeos sobre la actuación de las fuerzas de seguridad.
Las imágenes alimentaron todavía más el malestar en redes sociales.
Todo ello ocurre después de las protestas protagonizadas por jóvenes marroquíes y en un contexto en el que siguen presentes problemas relacionados con las oportunidades laborales, las perspectivas de futuro y el funcionamiento institucional del país.
Una campaña con Ceuta y Melilla en el centro
La reivindicación territorial ha terminado así convirtiéndose en uno de los asuntos más ruidosos de la recta final electoral.
Ceuta y Melilla permiten a los candidatos introducir un elemento de fuerte carga nacionalista mientras compiten por movilizar a un electorado difícil de medir, ya que Marruecos mantiene restricciones sobre la publicación de encuestas electorales.
Lo que parecía una cuestión secundaria ha terminado convirtiéndose en uno de los mensajes más contundentes de la campaña.
Y la expresión “ciudades ocupadas” marca ahora hasta dónde está llegando el discurso sobre Ceuta y Melilla en Marruecos.















