Cuando Cher aparecía cubierta de cristales, plumas y apenas unos centímetros de tela, había muchas posibilidades de que detrás estuviera Bob Mackie. El diseñador estadounidense, responsable de algunos de los ‘looks’ más inolvidables de la cantante, ha muerto a los 87 años.
Mackie, fallecido de una neumonía en Palm Springs (California), este lunes, deja una carrera de más de seis décadas marcada por el brillo, el exceso y una idea muy clara: una estrella no solo debía vestirse para salir a escena, sino para ser recordada. Su nombre quedó unido para siempre al de Cher, su gran musa.
La relación profesional entre ambos arrancó a finales de los años 60 y alcanzó su apogeo con ‘The Sonny & Cher Comedy Hour’. Mackie entendió enseguida que Cher podía llevar casi cualquier cosa sin parecer disfrazada. Transparencias, pedrería, plumas, tocados imposibles y vestidos que parecían dibujados sobre el cuerpo acabaron formando parte de su identidad pública.
‘Looks’ icónicos
Uno de sus momentos más recordados llegó en los Oscar de 1986. Cher apareció con el abdomen al descubierto, un diminuto conjunto negro bordado y un monumental tocado de plumas. Dos años después, cuando ganó el Oscar por ‘Hechizo de luna’, volvió a confiar en Mackie. Para entonces, separar la imagen de la cantante de la estética del diseñador resultaba casi imposible.
Dibujante de vestuario
Bob Mackie había nacido en California en 1939 y se abrió camino en Hollywood como dibujante de vestuario. Al comienzo de su carrera trabajó para Jean Louis y realizó el boceto del célebre vestido color piel y cubierto de cristales con el que Marilyn Monroe cantó ‘Happy Birthday, Mr. President’ a John F. Kennedy en 1962. Aquella ilusión de desnudez anticipaba una de las señas de identidad que desarrollaría durante décadas.
Su gran escaparate fue también la televisión. En ‘The Carol Burnett Show’ creó miles de trajes y convirtió el vestuario en parte esencial del humor del programa. Después llegarían Diana Ross, Tina Turner, Liza Minnelli, Bette Midler, Madonna y Elton John. Mackie no diseñaba para pasar desapercibido: quería que sus vestidos tuvieran presencia, movimiento y sentido del espectáculo.
‘Padre’ de la alfombra roja de hoy
Durante años, su gusto por las lentejuelas, los abalorios y las siluetas casi desnudas fue considerado demasiado exuberante por una parte de la industria. El tiempo acabó dándole la razón. Buena parte de la alfombra roja contemporánea habla el lenguaje que él ayudó a construir: vestidos transparentes, cuerpos cubiertos de cristales y prendas pensadas tanto para la fotografía como para el escenario.
Y su estética no quedó encerrada en la nostalgia. Nuevas generaciones han vuelto a su archivo y a sus diseños. Miley Cyrus ha llevado piezas de Mackie en actuaciones, mientras Sabrina Carpenter ha recuperado vestidos ‘vintage’ del creador (como el ‘mariposa’ que hizo para Cher) y ha convertido ese glamur de ‘showgirl’ en parte de su propia imagen. Zendaya también ha recurrido a sus diseños para rendir homenaje a Cher, y también Taylor Swift.
La mezcla de sensualidad, humor y teatralidad que defendió se ha convertido en una fórmula habitual del pop.
Ganador de nueve premios Emmy y de un Tony por el vestuario del musical ‘The Cher Show’, Mackie recibió el reconocimiento de una industria que durante años lo miró como un diseñador demasiado ligado al espectáculo. Su legado, sin embargo, está precisamente ahí: en haber entendido que sobre un escenario la moda también cuenta una historia.
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