Un chasquido, un dolor en el hombro y, de repente, un bíceps que recuerda al del famoso Popeye, el dibujo de animación creado por Eizie Crister Segar y que apareció por primera vez en el The New York Evening Journal en 1929.
Aparece cuando se rompe el tendón de la porción larga del bíceps y el músculo se desplaza hacia la parte baja del brazo. Aunque puede ocurrir al levantar peso o realizar un esfuerzo brusco, detrás de muchas de estas roturas hay un tendón que llevaba tiempo deteriorándose.
Según nos explica el doctor Gonzalo Hernández, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Centro de Medicina Deportiva de Alto Rendimiento Vithas/Invictum, de los hospitales universitarios Vithas Madrid Aravaca y Arturo Soria, lo más frecuente es que el tendón se vaya debilitando y desgastando con los años hasta que termina rompiéndose, a veces con un esfuerzo relativamente pequeño. Es más habitual a partir de los 50-60 años y en personas con problemas previos del hombro o que realizan esfuerzos repetitivos con los brazos.
Y, ¿cuándo puede ocurrir el síndrome de Popeye? El doctor Hernández matiza que «haciendo deporte o levantando peso, especialmente si realizamos un esfuerzo brusco con el bíceps. Sin embargo, muchas veces el ejercicio es simplemente el desencadenante final de un tendón que ya llevaba tiempo deteriorándose».
El síndrome de Popeye se produce cuando se rompe uno de los tendones que unen el bíceps al hombro / Freepik
Síntomas del síndrome de Popeye y cómo afecta al día a día
Lo habitual es notar un dolor brusco en la zona anterior del hombro o del brazo y, en ocasiones, una sensación de chasquido. «Después puede aparecer hematoma, inflamación y el característico abultamiento del bíceps, aunque curiosamente el dolor puede disminuir bastante en los días siguientes«, recalca el especialista. Y lo más preocupante es que no siempre es evidente. «Depende de cuánto se retraiga el músculo y de la constitución de cada persona; en algunos pacientes se aprecia claramente al contraer el bíceps y en otros puede pasar bastante desapercibida».
En muchas ocasiones puede confundirse con una simple contractura o sobrecarga muscular, sobre todo, cuando no aparece una deformidad clara, puede interpretarse inicialmente como un tirón o una sobrecarga muscular. Eso sí, «la aparición de un hematoma, un chasquido o un cambio en la forma del bíceps debe hacernos sospechar una rotura del tendón».
Tratamiento y cuándo acudir al especialista
En la mayoría de las personas, la rotura proximal del bíceps puede tratarse sin cirugía y permite llevar una vida prácticamente normal. «Puede quedar la deformidad estética y, en algunos casos, sensación de fatiga, calambres o cierta pérdida de fuerza, especialmente con esfuerzos repetidos», hace hincapié el doctor Hernández.
Un dolor brusco acompañado de un chasquido, la aparición de un hematoma importante o un cambio repentino en la forma del bíceps son motivos para consultar. Es importante valorar el hombro porque esta lesión puede asociarse también a otros problemas, especialmente lesiones de los tendones del manguito rotador.
Fuente: La Nueva España


















