España pone sus EF-18M a prueba frente a drones en un entrenamiento nocturno multinacional de la OTAN

  1. El piloto español que asumió el mando de la misión
  2. Así se entrenaron los F-18 contra aeronaves no tripuladas
  3. Qué aporta Este entrenamiento a la Defensa Aérea de la OTAN

Un piloto español ha dirigido una misión aérea multinacional contra drones durante la noche, en una actividad desarrollada sobre Polonia y vinculada a la defensa aérea del Báltico. Desde el Destacamento Ámbar, desplegado en Estonia, el capitán Jorge Robayna Sahagún coordinó medios de cinco países aliados y una aeronave AWACS de la OTAN. El ejercicio puso a prueba detección, identificación, interceptación y reabastecimiento en vuelo nocturno.

El piloto español que asumió el mando de la misión

Jorge Robayna coordinó a cinco países aliados

El capitán español Jorge Robayna Sahagún, integrado en el Destacamento Ámbar del Ejército del Aire y del Espacio, ejerció como director de esta misión aérea. Su responsabilidad no consistió únicamente en participar desde una cabina: tuvo que organizar la actividad y coordinar las capacidades aportadas por los distintos países.

En el entrenamiento participaron medios de España, Polonia, República Checa, Francia y Turquía. A este dispositivo se sumó una aeronave de alerta temprana AWACS de la Alianza Atlántica, cuya presencia permitió incorporar una capacidad adicional de vigilancia y coordinación en el desarrollo de la operación.

El capitán español dirigió la ejecución de las diferentes fases y comprobó que se cumplieran los objetivos establecidos. La misión exigía que las tripulaciones y los medios de cada nación trabajaran de forma coordinada, con procedimientos compartidos y una dirección común.

No era una misión de una sola bandera. La actividad estaba planteada como un entrenamiento multinacional en el que cada aportación debía encajar con las demás. Esa combinación permitió practicar una respuesta conjunta ante aeronaves no tripuladas y poner a prueba la capacidad de los aliados para actuar en un escenario aéreo exigente.

Una responsabilidad que refleja la preparación del Destacamento Ámbar

La elección de un piloto español para dirigir la misión refleja la preparación del personal desplegado en Estonia. También muestra la capacidad del Destacamento Ámbar para asumir el liderazgo de actividades aéreas multinacionales de cierta complejidad, en las que la coordinación resulta tan decisiva como la actuación de los propios cazas.

El liderazgo del capitán Robayna se apoyó en el trabajo de todo el destacamento. El personal de operaciones participó en el planeamiento y la coordinación; las tripulaciones prepararon y ejecutaron la misión; y los especialistas de mantenimiento aseguraron que los aviones estuvieran disponibles para la actividad.

Las áreas de apoyo completaron el dispositivo con las capacidades necesarias para sostener el entrenamiento. Detrás de cada salida había, por tanto, una cadena de tareas que incluía la preparación operativa, la disponibilidad de las aeronaves y el seguimiento de las distintas fases.

La dirección visible de un piloto dependió del esfuerzo de todo el equipo. La misión sirvió también para mostrar cómo una unidad desplegada puede integrarse en una actividad aliada y asumir funciones de coordinación más allá de la participación directa de sus aviones.

Así se entrenaron los F-18 contra aeronaves no tripuladas

Detección, identificación e interceptación Durante la noche

La actividad se desarrolló durante la noche y estuvo orientada al adiestramiento frente a aeronaves no tripuladas. Los participantes practicaron tres acciones esenciales: localizar los drones, identificarlos y realizar su interceptación dentro de una operación coordinada.

Los F-18 del Destacamento Ámbar emplearon de forma conjunta varios sistemas instalados o utilizados por sus tripulaciones. Entre ellos estuvieron el radar, el pod de designación de objetivos, el sistema de mira montado en el casco y las gafas de visión nocturna.

El uso combinado de estos recursos permitió trabajar con las dificultades propias de una misión sin luz diurna. La tripulación debía recibir la información, valorar la presencia de la aeronave no tripulada y actuar siguiendo el procedimiento previsto, siempre dentro de una actividad dirigida desde el centro de coordinación de la misión.

La noche añadió precisión y exigencia a cada fase. No se trataba solo de localizar un objetivo, sino de mantener la coordinación entre aeronaves, sistemas y equipos de varios países mientras se desarrollaba el entrenamiento sobre Polonia.

El ejercicio formaba parte de una operación de Opciones Flexibles de Disuasión de la OTAN. Estas actividades permiten integrar capacidades de distintos aliados de manera flexible y practicar respuestas coordinadas ante escenarios variados, sin desligarse del sistema permanente de defensa aérea y contra misiles de la Alianza.

Reabastecimiento en vuelo para ampliar la autonomía

Durante la misma actividad, los cazas españoles realizaron prácticas de reabastecimiento en vuelo nocturno. Esta maniobra amplía la autonomía de los aviones, pero requiere una ejecución especialmente precisa y una coordinación constante entre las tripulaciones de los cazas y la del avión cisterna.

El entrenamiento añadió así una segunda dificultad a la misión contra drones. Mientras los F-18 trabajaban en la localización, identificación e interceptación de aeronaves no tripuladas, también practicaban una maniobra destinada a mantenerlos durante más tiempo en el área de operaciones.

El reabastecimiento en vuelo exige que el caza se aproxime al avión cisterna y mantenga una posición estable durante el contacto. En horario nocturno, la tripulación emplea los recursos disponibles y sigue las instrucciones establecidas para completar la maniobra con seguridad y precisión.

Un segundo reto, en la misma noche. La combinación de ambos entrenamientos permitió trabajar tanto la respuesta frente a drones como la continuidad de la presencia aérea de los F-18.

El resultado fue una actividad que puso en relación distintas capacidades: sensores y sistemas de designación, medios de visión nocturna, coordinación entre aeronaves, dirección de una misión multinacional y apoyo logístico para mantener los aviones disponibles.

Qué aporta Este entrenamiento a la Defensa Aérea de la OTAN

Una actividad que refuerza la respuesta conjunta

Las actividades conjuntas y combinadas permiten que las fuerzas de varios aliados trabajen como una estructura coordinada. En este caso, la participación de España, Polonia, República Checa, Francia y Turquía, junto con el AWACS de la OTAN, sirvió para practicar la integración de medios diferentes bajo una misma dirección.

La finalidad es reforzar la preparación y la cohesión de las fuerzas aliadas, demostrar que pueden responder de manera coordinada ante distintos escenarios y contribuir a una postura de disuasión creíble y eficaz. El entrenamiento no sustituye a la vigilancia permanente, pero ayuda a preparar al personal y a las unidades para actuar cuando sea necesario.

La presencia del Destacamento Ámbar en Estonia se encuadra en la misión de Defensa Aérea del Báltico. Desde allí, sus F-18 participaron en una actividad desarrollada sobre Polonia, ampliando el alcance de su trabajo más allá de la base desde la que están desplegados.

El valor de la misión estuvo en unir preparación, coordinación y capacidad de respuesta. Cada país aportó sus medios, mientras que la dirección española organizó la ejecución y el AWACS añadió una plataforma de alerta temprana de la Alianza Atlántica.

El vínculo con la Defensa Aérea permanente

Este tipo de entrenamientos complementa el sistema permanente de Defensa Aérea y contra Misiles Integrada de la OTAN, dentro del que se encuadran los servicios de Alerta de Reacción Rápida, conocidos como QRA. La actividad nocturna permitió practicar procedimientos que forman parte de una preparación más amplia para proteger el espacio aéreo aliado.

La respuesta frente a aeronaves no tripuladas requiere localizar e identificar con rapidez antes de decidir la actuación correspondiente. Por eso, ejercicios como el realizado sobre Polonia sirven para coordinar sensores, cazas, aeronaves de alerta temprana y equipos de apoyo en una misma secuencia operativa.

También muestran la importancia de mantener disponibles los aviones y preparados a sus equipos. El trabajo de mantenimiento, operaciones y apoyo sostuvo la actividad al mismo nivel que la actuación de las tripulaciones en vuelo.

La misión dirigida por Jorge Robayna Sahagún reunió, por tanto, varios objetivos: entrenar contra drones, practicar el reabastecimiento nocturno, coordinar fuerzas de cinco países y reforzar la preparación de la defensa aérea aliada. Todo ello se realizó bajo el marco de las Opciones Flexibles de Disuasión de la OTAN.

La realidad es que este entrenamiento convirtió una noche de vuelos en una prueba completa de coordinación militar. El liderazgo del capitán Jorge Robayna, el trabajo de los F-18, la participación de España, Polonia, República Checa, Francia y Turquía, y el apoyo del AWACS reforzaron la preparación ante drones y la protección del espacio aéreo aliado. Estonia fue el punto de partida de una misión con alcance multinacional.

Fuente del artículo: Ministerio de Defensa

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