- Una llamada de falsos empleados
- BBVA alegó negligencia del cliente
- El juez también responsabiliza al banco
- El cliente ha recurrido la sentencia
El afectado perdió en total 9.427 euros después de recibir un SMS y una llamada en los que los estafadores lograron convencerle para realizar varias operaciones bancarias.
Los hechos se remontan al 6 de marzo de 2025. Según recoge la sentencia del Tribunal de Instancia de Arenys de Mar a la que ha tenido acceso Confidencial Digital, el engaño comenzó cuando el cliente recibió un SMS que aparentemente procedía de BBVA y en el que se le advertía de que su cuenta corriente se encontraba temporalmente limitada.
El mensaje incluía un enlace para solucionar el supuesto problema. El afectado accedió y, según explicó, fue redirigido a la banca electrónica de BBVA, donde se identificó mediante reconocimiento facial.
Una llamada de falsos empleados
Después llegó la segunda parte del engaño. El cliente recibió una llamada de unas personas que se hicieron pasar por empleados de BBVA y le alertaron de una supuesta crisis de seguridad en su cuenta.
Los delincuentes manejaban información precisa sobre sus operaciones bancarias, un elemento que contribuyó a dar credibilidad al fraude. El juez considera probado que los autores consiguieron crear una «apariencia de realidad» y que, aprovechándose de esos datos, indujeron al afectado a realizar distintas operaciones en su propio perjuicio.
Siguiendo las instrucciones que recibía por teléfono, el hombre acabó contratando un préstamo personal de 3.988 euros. También se contrató una tarjeta de crédito con el mismo límite, que fue inmediatamente dispuesto, y se realizó una transferencia desde su cuenta por otros 1.206 euros.
En total, el perjuicio alcanzó los 9.427 euros.
Las sospechas aparecieron poco después. El afectado contactó con el servicio de atención telefónica de BBVA y relató lo que acababa de ocurrir. La sentencia destaca que aquel día se produjeron operaciones anómalas respecto a los movimientos habituales de la cuenta durante el periodo inmediatamente anterior y posterior.
El cliente comunicó los hechos a BBVA el mismo día de la estafa y presentó una denuncia policial al día siguiente, según consta en la sentencia. Posteriormente decidió acudir a los tribunales para reclamar al banco los 9.427 euros perdidos, además de los correspondientes intereses.
BBVA alegó negligencia del cliente
BBVA se opuso a la demanda y defendió ante el juzgado que el afectado había actuado con “negligencia grave”.
La entidad argumentó que el cliente había accedido voluntariamente al enlace fraudulento y seguido las indicaciones recibidas desde un teléfono móvil ajeno al banco. También señaló que había realizado personalmente las transferencias, contratado el préstamo y activado la tarjeta siguiendo las instrucciones de quien creía que era un empleado de BBVA.
El banco sostuvo además que sus mecanismos de seguridad habían funcionado. Según alegó durante el procedimiento, las operaciones se realizaron desde el dispositivo habitual del cliente y fueron autenticadas mediante doble factor de seguridad y firma biométrica. BBVA también puso sobre la mesa las campañas de información que había desarrollado para prevenir este tipo de fraudes.
El juez comparte parte de los argumentos de la entidad. La sentencia considera que el afectado actuó contra algunas recomendaciones de seguridad y realizó operaciones que “carecen de toda lógica” si realmente pretendía proteger su cuenta, entre ellas contratar un préstamo o incrementar el crédito de una tarjeta.
El juez también responsabiliza al banco
Sin embargo, la resolución concluye que BBVA también debe asumir parte de las consecuencias de lo ocurrido.
El juez señala que, una vez alertado de las operaciones no autorizadas, el banco no informó al Banco de España de la incidencia y de la sospecha de fraude. Además, el técnico de seguridad de BBVA que declaró durante el juicio no descartó que pudiera haberse producido una incidencia puntual de seguridad que afectara al cliente.
La sentencia tampoco considera suficiente que las operaciones hubieran superado el doble control de autenticación para descartar el fraude. Según explica, conseguir superar precisamente esos controles forma parte del objetivo de este tipo de engaños.
Otro elemento que el juez tiene en cuenta es que el afectado se comunicaba habitualmente con su gestora de BBVA a través de un teléfono móvil. Por este motivo, recibir una llamada desde un móvil con instrucciones para realizar determinadas operaciones no tenía por qué despertar inmediatamente sus sospechas.
La resolución termina haciendo un reproche directo a la entidad. Concluye que BBVA “no ha desplegado medidas de seguridad suficientes” para impedir que terceros imiten su aplicación de banca electrónica y consigan que los usuarios, creyendo que están accediendo al servicio auténtico, faciliten sus claves.
El juez, no obstante, tiene en cuenta también el comportamiento del cliente y las campañas de concienciación del banco. Tras valorar ambas conductas, decidió moderar en un 70% la responsabilidad reclamada.
Finalmente, el Tribunal de Instancia de Arenys de Mar ha dado parte de la razón al afectado y ha concluido que BBVA también debe asumir responsabilidad por lo ocurrido. La sentencia obliga al banco a reintegrarle 6.598,90 euros, más el interés legal desde que presentó la demanda.
El cliente ha recurrido la sentencia
El procedimiento, sin embargo, todavía no ha terminado. Fuentes de BBVA explican a Confidencial Digital que la sentencia ha sido recurrida en apelación por el propio demandante, por lo que la entidad “ejercerá sus derechos procesales en el marco de dicho recurso”.
La resolución ya contemplaba la posibilidad de presentar recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Barcelona.
Desde BBVA defienden además que la entidad cuenta con medidas y sistemas de seguridad destinados a prevenir y detectar operaciones fraudulentas.
El banco asegura también a este medio que desarrolla periódicamente iniciativas de información y concienciación para ayudar a sus clientes a identificar y prevenir modalidades de fraude como el phishing, smishing y vishing.














