La imagen de España también ganó en un Mundial muy político

El Mundial de 2026 terminó el 19 de julio con España campeona, pero dejó una lectura que va mucho más allá del resultado. Durante 39 días, el fútbol volvió a ser algo más que fútbol: escaparate político, instrumento de influencia y espejo de un mundo cada vez más fragmentado. Un mural de Lamine Yamal en Gaza, una camiseta blanca convertida en símbolo de una nueva España futbolística, un torneo organizado por tres países con relaciones tensas y un presidente de Estados Unidos dispuesto a ocupar el centro del escenario ayudan a entender por qué este campeonato también puede leerse como una fotografía del poder global.

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