Cuenta Laura Poitras que decidió hacer su nueva película tras ver en internet un vídeo de 10 segundos en el que una idílica estampa invernal compuesta de árboles nevados aparecía yuxtapuesta con el sonido de los gritos: “¡Quedaos dentro! ¡Cerrad las puertas! ¡Están aquí!”. Ante esas imágenes, recuerda, la aclamada cineasta sintió que “los monstruos eran invisibles, pero las voces describían un horror muy real”. ‘They’re Here’, el documental de 25 minutos aque Poitras presenta hoy en la Mostra de Venecia fuera de competición, apela a la retórica del cine de terror y distópico para explorar la brutal ofensiva contra la inmigración que tuvo lugar en Minneapolis (Minnesota) entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvieron a decenas de miles de inmigrantes indocumentados, y que generó protestas en todo el territorio estadounidense especialmente tras las muertes de Renée Good y Alex Pretti a manos de los agentes de Donald Trump.
Rachel Lauren Mueller y Laura Poitras en Venecia. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press
“En los medios de comunicación se ha normalizado que paramilitares enmascarados secuestren a niños y ejecuten a civiles inocentes a plena luz del día, y el objetivo de esta película ha sido desnormalizar esa violencia”, explica Poitras, ganadora del Oscar en 2015 gracias a ‘Citizenfour’ y del León de Oro en este festival en 2022 por ‘La belleza y el dolor’, y que ha codirigido la nueva película junto a Rachel Lauren Mueller. “Para ello nos pareció esencial hacer que el espectador experimentara terror usando las herramientas propias de ese género, porque lo que está sucediendo en Estados Unidos es una pesadilla: el país está siendo atacado, y la democracia se encuentra bajo amenaza. Los esbirros del presidente Trump, añade, “se cubren el rostro para proteger su identidad y actúan como una fuerza invasora, así que no tuvimos que ponerle mucha imaginación para hacerlos parecer zombis o alienígenas”.
A lo largo del metraje de ‘They’re Here’ vemos a los sicarios del ICE derribando al suelo a manifestantes ensangrentados y confiscando pasaportes, a detenidos esposados siendo introducidos en aviones a la vista de los turistas, y secuencias de tinte bélico en las que aparecen vehículos blindados y periodistas con máscaras de gas en plena huida. Por momentos, la cámara cierra el plano para contar historias de niños sacados a la fuerza a través de ventanillas de coche destrozadas y de vecinos que se esconden en los maleteros de los coches para poder llegar al trabajo sanos y salvos, y en otros pasajes lo abre para mostrar la asombrosa magnitud de las actividades de la organización. Paralelamente, la película recurre a imágenes grabadas por cámaras instaladas en vehículos, visualizaciones de datos recopilados de forma colaborativa y grabaciones realizadas a pie de calle para reconstruir la red de resistencia organizada por los ciudadanos de Minneapolis contra la persecución. Entretanto, logra generar niveles extraordinarios de tensión.
El objetivo principal de ‘They’re Here’, aseguran sus directoras, es mostrar cómo miles de ciudadanos de Minneapolis fueron capaces de influir en sus circunstancias. “El esfuerzo de organización estuvo descentralizado y fue completamente orgánico, decenas de miles de vecinos participaron en él”, afirma Mueller. “El 80 % de los agentes se vieron obligados a abandonar la ciudad gracias a ese trabajo de protesta”, señala Poitras. “Nos pareció fundamental mostrar cómo los voluntarios fueron capaces de poner generar una resistencia colectiva y una interrupción constante e implacable de los esfuerzos represivos”. Medio año después de los hechos documentados en la película, eso sí, el objetivo del ICE sigue siendo deportar a un millón de personas al año. “Es impactante que sigan actuando con total impunidad incluso después de las muertes de Renée Good y Alex Pretti, y que nadie las esté investigando”, lamenta Poitras. “ICE tiene un presupuesto anual de 70.000 millones de dólares, que es una cifra astronómica. Y, en los últimos dos meses, 90.000 personas han sido detenidas, lo que representa una cifra récord. Las tácticas de la organización han cambiado, pero siguen increíblemente activos”.

Furi Nanase, Natsuki Deguchi, Hirokazu Koreeda, Aju Makita y Rokka Okada en la première of ‘Look Back’ en Venecia. / ETTORE FERRARI / EFE
Sentimental canto al manga
Que la más destacable de las películas aspirantes al León de Oro presentada hoy haya resultado ser ‘Look Back’, de Hirokazu Koreeda, obliga a describir la jornada competitiva como claramente olvidable. Solo unos meses de competir en el festival de Cannes con su boba reflexión sobre la inteligencia artificial ‘Sheep in the Box’, el venerado cineasta japonés adapta un célebre manga creado por Tatsuki Fujimoto -ya convertido en película hace dos años- para hablar de la relación entre dos adolescentes de muy distinto cáracter que deciden perseguir juntas su sueño de convertirse en artistas de manga, y entretanto adopta de forma intermitente tanto las formas narrativas del manga como las de su pariente cinematográfico, el anime. Pese a que lo dicho hasta ahora invita a considerar la nueva película un complejo ejercicio metatextual, en realidad es una cosa muy distinta y mucho menos interesante: un melodrama inequívocamente ñoño sobre la amistad, el poder sanador del arte y el precio que crearlo conlleva, que dedica buena parte de su metraje acumulando trucos con los que enternecer al espectador preparándolo para el momento en el que empieza a a exigir su lágrima.
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