Se parece tanto a una consulta médica que resulta muy peligroso

Una palpitación, un dolor de cabeza o un pequeño bulto pueden convertirse en una fuente constante de miedo cuando la preocupación por la salud deja de ser puntual y empieza a condicionar nuestro día a día. La búsqueda compulsiva de síntomas -en la era de Google y ChatGPT- pueden ofrecer alivio durante un tiempo, pero también alimentar el círculo de la ansiedad. La psicología explica dónde está la frontera entre una preocupación normal por nuestra salud y un problema que necesita tratamiento.

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