El fútbol como acelerante de los debates que atañen a las mujeres, curioso. Estos días se ha sabido que la Federación Española ultima un acuerdo con una clínica de reproducción asistida para facilitar que las jugadoras de la Selección puedan congelar sus óvulos. Dado que las deportistas de élite disfrutan de su nivel óptimo de rendimiento en los años más fértiles, la preservación de los gametos incrementa sus opciones de ser madres cuando su carrera decline. Prestar atención a los imperativos específicos de las mujeres en materia de salud reproductiva supone un salto de gigante. Con todas las precauciones, pues el hecho de congelar los ovocitos no asegura un embarazo exitoso, las futbolistas estarán mejor pertrechadas para jugar si quieren la prórroga de la maternidad.
Hay clubes de fútbol y de otros deportes que ya financian los tratamientos de conservación de óvulos a las jugadoras como parte de sus retribuciones. También empresas que ofrecen esta posibilidad a sus empleadas de cierto nivel. Estas políticas han recibido algún reproche por cuanto incitan a las mujeres a postergar sus deseos de tener hijos a cambio de resistir en el escalafón y no atacan los necesarios cambios sociales para lograr que ser madre no suponga un lastre.
Estos días, la congresista norteamericana Alexandra Ocasio-Cortez se encuentra en pleno proceso de congelar sus ovocitos. A través de vídeos en las redes está mostrando a sus millones de seguidores cada paso del tratamiento. Aprovecha la oportunidad para destacar lo caro que resulta el proceso (en España, unos 5.000 euros), que no cubren muchos seguros ni la sanidad pública, y anima a las mujeres a valorar las opciones a su alcance antes de que sea tarde. Pero, ¿qué ocurre con la inmensa mayoría de la población femenina española en edad reproductiva?
En su caso, son las condiciones laborales precarias y las dificultades de acceder a una vivienda las causas principales que les llevan a postergar la maternidad. Sería una propuesta inabarcable facilitar a las jóvenes españolas la congelación de sus óvulos. Un Gobierno atascado en multitud de crisis, dudo que se haga cargo. Ese balón está en otro tejado, para suerte de las futbolistas.
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