los precedentes de Cristiano, Suárez o Modric para ganarse de nuevo a su afición

Julián Álvarez tiene muchos deberes que hacer. En contra de su voluntad, el argentino se va a quedar en el Atlético de Madrid, al menos, cuatro meses más. El Barça no ha tirado la toalla por él e intentará acometer su fichaje tanto en el mercado invernal como en la siguiente ventana de verano.

Siendo el futuro una auténtica incógnita, a ‘La Araña’ le debe preocupar únicamente el presente y el más inmediato se llama Athletic Club. Simeone reconoció el viernes en rueda de prensa que vuelve a la convocatoria y, en principio, jugará por primera vez esta temporada sin ser abucheado.

San Mamés se presenta como un escenario propicio para que el argentino comience a reconciliarse con su afición. Allí fue donde Griezmann empezó a ganarse el perdón del seguidor rojiblanco. No obstante, en La Catedral también han vivido algo parecido recientemente con Nico Williams.

«Sé que la gente lo quiere escuchar de mi voz. Pido perdón por el daño que pude haber hecho a la gente. El mayor perdón que quiero pedir es sobre el campo, dando todo por el equipo y con noches como esta», expresó el francés en octubre de 2022 tras darle la victoria al Atlético de Madrid ante los leones.

Nico Williams, por su parte, acabó renovando y blindando su contrato con el Athletic Club. Primero se disculpó con palabras. Las palabras con las que usó su renovación con el conjunto vasco.

«El Athletic es mi familia. La relación que tenemos dentro del club es increíble. No creo que encuentre este ambiente en ningún otro lugar. En ese momento tomé la decisión que creo correcta y estoy muy contento con ella. Me gustaría seguir haciendo historia aquí en San Mamés, con la afición, con mi familia y con mucha ilusión», manifestó.

Eso sí, la temporada pasada no fue la mejor de Nico, y eso que en verano tras cerrar la puerta al Barcelona aseguró que quería que fuese muy diferente: «Espero responder al máximo con todo lo que han dado hacia mí. Espero hacerles disfrutar como siempre he hecho», añadió.

«Esto también es para ellos. Desde el primer momento han tenido mensajes positivos hacia mí, mucho cariño en las calles cuando he paseado por Bilbao. Estoy muy orgulloso de la afición que tengo y muy contento», cerró.

Ahora, empieza el camino de Julián Álvarez para lograr el perdón de su afición y es curioso que su primer destino sea encontrarse con un Nico Williams que ha vivido por una situación muy similar. El Barça le quiso, pero no pagó su cláusula de rescisión.

Si el argentino quiere ganarse el perdón de una afición que hasta hace unos pocos meses le idolatraba tendrá que ganárselo tanto en el terreno de juego como fuera de él. Antecedentes no le faltan.

Gerrard: de ‘Judas’ a leyenda

En el verano de 2005, Steven Gerrard estuvo a punto de abandonar el Liverpool para fichar por el Chelsea. El capitán acababa de levantar la Champions en Estambul, pero las negociaciones para renovar su contrato se atascaron y el jugador llegó a presentar una petición de traspaso.

La reacción de la afición fue inmediata y furiosa: algunos seguidores llegaron a quemar camisetas con su nombre y aparecieron insultos que le señalaban como un traidor.

El inglés, sin embargo, cambió de opinión apenas un día después. Decidió quedarse en Liverpool y firmó un nuevo contrato. La reconciliación con la grada fue rápida, pero terminó de sellarse sobre el césped: en la temporada 2005-06 marcó 23 goles en 53 partidos, ganó el premio al mejor jugador de la Premier elegido por los futbolistas y marcó dos goles en la final de la FA Cup ante el West Ham.

Luis Suárez: los goles como absolución

En 2013, Luis Suárez quería abandonar el Liverpool. El uruguayo entendía que existía un acuerdo que le permitía salir si el equipo no se clasificaba para la Champions y el Arsenal apareció como destino. El club londinense llegó a ofrecer 46 millones, mientras el charrúa hizo público su malestar y exigió a Liverpool que cumpliera lo que él consideraba lo apalabrado.

El conflicto se hizo cada vez más grande. Brendan Rodgers acusó al delantero de faltarle al respeto al club y decidió apartarlo temporalmente del primer equipo. El Liverpool rechazó las ofertas y Luis Suárez acabó quedándose.

Lo que sucedió después es lo que convirtió aquel verano en una anécdota: en la temporada 2013-14 marcó 31 goles en 33 partidos de Premier League y lideró a los reds en su lucha por el título. Suárez fue elegido jugador del año por los aficionados y, aunque se marcharía al Barcelona un año después, salió de Anfield como una estrella

Modrić: crecer sin romper el vínculo

En 2011, el croata dejó claro que quería abandonar el Tottenham para fichar por el Chelsea. El croata consideraba que el equipo de Stamford Bridge le ofrecía mejores posibilidades de luchar por títulos y jugar la Champions. Modrić llegó a criticar públicamente a Daniel Levy, que se negó a negociar su salida pese a las ofertas del Chelsea.

Modrić continuó jugando en Londres y, un año después, consiguió finalmente su salida al Real Madrid. El jugador mantuvo una relación suficientemente buena con la afición y su profesionalidad permitió que el conflicto no eclipsara su etapa en el club.

Rooney: una herida que no cicatrizó

En octubre de 2010, Wayne Rooney anunció públicamente que quería abandonar el Manchester United. El delantero tenía dudas sobre la ambición deportiva del club y consideraba que la plantilla necesitaba reforzarse para seguir compitiendo por los grandes títulos. El Manchester City apareció como posible destino y la noticia provocó un terremoto en Old Trafford.

Dos días después, dio marcha atrás. Tras hablar con Ferguson y con la directiva, renovó su contrato y decidió quedarse. Hubo aplausos cuando regresó, pero también pitos: una parte de la afición no había olvidado que su jugador había querido marcharse. Rooney continuó rindiendo a un nivel altísimo y acabaría convirtiéndose en el máximo goleador histórico del United.

Sin embargo, su relación con la grada nunca volvió a ser completamente la misma. En 2013 volvió a plantearse su salida y finalmente abandonó el club en 2017. La despedida fue mucho más fría de lo que cabría esperar para un futbolista que había marcado 253 goles con el United.

Kane: de la tensión a «uno de los nuestros»

En 2021, Harry Kane comunicó al Tottenham su deseo de abandonar el club. El delantero quería dar un paso adelante en su carrera y el Manchester City era su destino preferido. Kane hizo público que estaba estudiando su futuro, mientras Daniel Levy se negaba a aceptar su salida y rechazaba las ofertas del club mancuniano.

La tensión llegó a su máximo cuando Kane no participó en el primer partido de la temporada ante el Manchester City. La afición del Tottenham llegó a cantarle «Are you watching, Harry Kane?» (¿Lo estás viendo, Harry Kane).

Pero el delantero regresó al equipo poco después y anunció que se quedaría durante aquella temporada. En su regreso, los aficionados volvieron a cantarle «He’s one of our own» (Él es uno de los nuestros).

Cristiano Ronaldo: Ferguson como puente

En 2008, Cristiano Ronaldo estaba decidido a fichar por el Real Madrid. El portugués acababa de ganar la Champions con el Manchester United y había alcanzado el nivel de una superestrella mundial.

Ronaldo declaró públicamente que quería marcharse a Madrid, mientras el United se negaba a negociar. Alex Ferguson intervino personalmente y consiguió convencerle de que permaneciera una temporada más.

El portugués aceptó quedarse y aseguró que jugaría con todo su compromiso por los red devils. Continuó siendo decisivo durante la temporada 2008-09 y cumplió su palabra de permanecer un año más antes de fichar finalmente por el Real Madrid en 2009.

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