la mejor aventura de una familia ‘salvaje’

En ocasiones, el muro más exigente al que se enfrenta una cordada es tirar de los cachorros, colocarles sin resistencias esas alas de un legado pegado al amor a las montañas.. Pese al bonito empeño de donar la mejor herencia, llevar a las criaturas, al niño y la niña, al monte, puede resultar una auténtica machada de paciencia con alto riesgo a enriscarse en la frustración o el abandono. No es una regla rotunda. Porque cada día es más habitual cruzarse en el camino con pequeños aventureros asomándose a retos de cierta exigencia, incluso cruzarse los Pirineos por una buena causa.

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