Un ataque cardíaco no siempre avisa como en las películas. No todas las personas sienten un dolor repentino que les obliga a agarrarse el pecho y desplomarse. En algunos casos, las señales del infarto pueden ser más sutiles y pasar desapercibidas.
The Texas Heart Institute advierte de que cerca de una tercera parte de las personas que sufren un ataque cardíaco en Estados Unidos fallecen antes de llegar al hospital. Aproximadamente la mitad de quienes mueren de forma repentina por complicaciones cardíacas no habían presentado síntomas previos.
Por eso, conocer las señales de alarma puede ser fundamental.
Presión, ardor o una molestia que no desaparece
Entre los signos de alerta se encuentran la presión, el ardor, la tensión o una molestia opresiva en el pecho que dura cinco minutos o más. También puede aparecer una molestia constante similar a una indigestión.
La presión en el pecho puede extenderse a los hombros, los brazos, el cuello, la mandíbula o la espalda. Según explica The Texas Heart Institute, también pueden aparecer mareo, desmayo, sudor, malestar de estómago o dificultad para respirar sin una explicación evidente.
La ansiedad, la debilidad, las náuseas o un cansancio inexplicable también figuran entre las señales recogidas. Otra posible alerta es percibir alteraciones en los latidos normales del corazón junto con sudor inexplicable y palidez de la piel.
Un ataque cardíaco no siempre causa dolor en el pecho
Muchas personas retrasan la búsqueda de atención médica porque creen que un ataque cardíaco siempre provoca dolor. Sin embargo, algunas personas pueden sufrirlo sin presentar molestias en el pecho.
En las mujeres, además del malestar en esta zona, pueden aparecer molestias en los brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago. La dificultad para respirar, el sudor frío, las náuseas o el mareo también forman parte de los signos de alerta.
The Texas Heart Institute señala que, si alguno de estos síntomas se mantiene durante cinco minutos o más, se debe acudir al médico de inmediato. No se recomienda conducir hasta el hospital, ya que la persona podría ponerse en peligro a sí misma y a otras personas.
La rapidez puede ser decisiva
Recibir atención médica lo antes posible es fundamental para sobrevivir a un ataque cardíaco. Los medicamentos trombolíticos y otros tratamientos para desobstruir las arterias pueden detener el ataque y prevenir o limitar las lesiones en el corazón.
Para lograr su mayor eficacia, estos tratamientos deben administrarse en el plazo de una hora desde el inicio de los síntomas. En palabras de The Texas Heart Institute, ante la sospecha de estar sufriendo un ataque cardíaco es necesario llamar a los servicios de emergencia y acudir a urgencias lo antes posible.














