A las 6:12 horas, en un momento mágico, dos colores distintos se apoderaron de la luna. Ocupando el 93% de la superficie, un tono rojizo, tirando a ocre; el resto, el disco lunar, brillaba a modo de sonrisa. Un eclipse lunar parcial ha vuelto a hechizar España (y medio mundo, ya que también era visible en otros países europeos, América y África) después del mágico momento vivido el 12 de agosto, cuando la luna tapó completamente el sol durante apenas un minuto en el que el tiempo pareció quedarse en suspenso.
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