Varias claves explican el fenómeno que ha permitido que China desbanque a Alemania como el primer proveedor de bienes de España, como demuestran los 26.600,2 millones de euros que España destinó a la importación de productos chinos durante el primer semestre de 2026. El dato ha crecido un 10,1% frente al primer semestre de 2025, cuando Alemania aún estaba en cabeza. España importó de Alemania 26.017,9 millones, por lo que China aventaja ya al país teutón en más de 580 millones.
Ricardo Santamaría, director de Riesgo País de Cesce, apunta que España no es la excepción, sino la regla. «Hoy China exporta 4 billones españoles de dólares anuales y genera un superávit comercial superior a los 2 billones de dólares, siendo de largo el principal exportador del planeta. En los próximos 5 años, su gobierno espera llegar a concentrar el 45% de la manufactura mundial», subraya el economista.
Uno de los factores que más ha abierto las puertas de España a China es el importante esfuerzo del Gobierno de Pedro Sánchez por revitalizar las relaciones con el gigante asiático. Sánchez ha realizado como jefe de Gobierno cuatro visitas oficiales a China en tres años con un objetivo claro: estrechar lazos con el país y atraer la inversión de sus empresas.
El primero tuvo lugar en marzo de 2023, invitado por las autoridades chinas. El mandatario participó en el Foro Económico de Boao. Durante su visita, el presidente se reunió con Xi Jinping, Li Qiang y Zhao Leji, las tres principales autoridades del país. El viaje coincidió con el 50º aniversario de las relaciones diplomáticas y sirvió para reactivar los vínculos económicos entre ambos países.
La competitividad china
Lo cierto es que el ascenso de China a la cumbre del comercio internacional con España se ve a la perfección con los coches. Marcas como BYD, Jaecoo, Omoda o Leapmotor causan furor entre los clientes españoles por sus prestaciones y sobre todo la competitividad de sus precios. Según datos oficiales, en el primer semestre, España importó vehículos de China por valor de 2.851 millones de euros, mientras que exportó por valor de 51 millones.
Pese a que el sector de la automoción es solo un ejemplo, sintetiza a la perfección la naturaleza de la industria china. Santamaría recuerda que el gigante asiático ha desarrollado grandes economías de escala —reduciendo el coste de producción y aumentando volumen— en industrias estratégicas. Así, China ya concentra gran parte de la cadena de producción en sectores clave como las baterías, las energías renovables o los vehículos eléctricos. A causa de este sistema, las empresas logran optimizar al máximo los costes y ofrecer sus productos a precios muy competitivos, lo que deja fuera de juego a su competencia occidental.
Nuevo orden comercial
Mientras China asciende, otros socios pierden peso relativo. EEUU suma 15.337 millones en importaciones españolas en el primer semestre, lo que supone un 3,2% menos que en el mismo periodo del año anterior, frente a los más de 26.000 millones de China. Alemania crece un 2,8% este año, frente al 10% del gigante asiático. Otros históricos socios comerciales de España, como Italia, siguen representando un peso significativo en la cuenta de importaciones, aunque caen con el tiempo. Las importaciones de Italia cayeron un 0,4% en el primer semestre, aunque siguen suponiendo 15.966,4 millones.
Para el economista Javier Santacruz, los datos de la balanza bilateral con China son preocupantes por su composición. «China ha puesto la velocidad directa para vender a España productos muy baratos, que salen de su enorme exceso de capacidad», apunta. Para él, los dos productos más preocupantes son los componentes electrónicos y las piezas para automóvil. «En estos dos casos, China vende a empresas chinas instaladas en España, para que estas monten y vendan desde España al resto de Europa», comenta.
Más inversión china
Los viajes de Sánchez en ocasiones se tradujeron en acuerdos concretos. En septiembre de 2024, visitó a fabricantes de automóviles, empresas energéticas y compañías tecnológicas. De aquel viaje nacieron varios acuerdos comerciales, como el compromiso del gigante chino de baterías Envision de invertir 1.000 millones para el desarrollo de una planta de producción de electrolizadores en España. En abril de 2025, Sánchez volvió a Pekín y firmó el Plan de Acción 2025-2028, una hoja de ruta para la cooperación bilateral en comercio, inversión, agricultura, pesca, ciencia y tecnología.
El último viaje tuvo lugar el pasado mes de abril. En apenas dos días, Sánchez se reunió con 36 grandes empresarios chinos, cuyas firmas facturaron más de un billón de euros en 2025. «Les he pedido que inviertan en España (…) y que creen fábricas, centros de desarrollo y plataformas logísticas en nuestro país», dijo Sánchez ante la prensa.
El déficit pendiente
Pese al evidente acercamiento, España tiene un reto pendiente: solucionar el considerable déficit comercial que existe entre ambos países en perjuicio de España. Volviendo a los datos, entre enero y junio de 2026, la cifra era de 22.599,5 millones de euros a favor de China, un 11,84% mayor que en el mismo periodo del año anterior.
Santamaría, sin embargo, considera que el déficit es sostenible mientras se compense con superávits frente a otros socios. «La verdadera pregunta recae sobre el constante crecimiento de la cuota China en el mercado global. Preocupa mucho, sobre todo, el decidido empeño de Xi Jinping de que su economía siga creciendo vía exportaciones», concluye.
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