Ha pasado tanto tiempo que para los más jóvenes puede llegar a pasar por un partido más. Dépor-Valencia, otrora adversarios por arrebatar el trono de Madrid y Barça, se reencuentran este domingo en Riazor ocho años después de la última vez. Solo el Celta ha vivido más enfrentamientos que los ché ante los blanquiazules a lo largo de la historia. Un Valencia que protagonizó uno de los finales más dolorosos en los libros que componen la historia del club coruñés: 1994, última jornada de Liga, las primas y el pentalti errado por Djukic. Desde entonces, la aversión es eterna.
LaLiga recupera uno de sus clásicos este fin de semana. Según BD Fútbol, Dépor y Valencia se han enfrentado en más de un centenar de ocasiones. Aunque el choque más famoso, indudablemente, ocurrió en 1994, cuando en la última jornada de Liga los blanquiazules dependían de una victoria en casa para ser campeones. En frente, un rival que no se jugaba nada. A priori. Décadas después, protagonistas de aquel partido reconocieron que «hubo prima», como declaró Fernando Giner, futbolista de aquella plantilla. El final fue lo más cruel posible, con Miroslav Djukic errando un penalti señalado en el minuto 89 cuando Donato, el encargado de ejecutarlos, ya estaba en el banquillo.
Fran, Camarasa, Quique, Mendieta y Mauro Silva, durante el partido en 1994 / Grobas
Fue el penalti que marcó la vida de toda una generación de aficionados que tardarían seis años en redimirse, con la Liga del 2000 que, por fin, hizo justicia a tantos años del Deportivo en lo alto del fútbol español. Aquello inició una rivalidad incuestionable entre blanquiazules y valencianistas. Un año después, en 1995, llegó la primera venganza: la Copa del Rey y la final de la lluvia, suspendida en el minuto 79, disputada en dos días y con el antológico gol de Alfredo que otorgó el primer título de la historia del Dépor [años después se descubrió la Copa de 1912].
Valencia y Dépor siguieron odiándose mutuamente por aquel choque en el que el Valencia cobraba si ganaba o empataba, lo que permitía al Barcelona pasar a depender de sí mismo. Fue la cuarta consecutiva bajo el mando de Johan Cruyff, quien había desatado una guerra mediática para desestabilizar al equipo de Arsenio Iglesias durante la carrera por el título.

El gol de Alfredo Santaelena ante el Valencia en la final de la Copa del 95 / La Opinión
Dos venganzas y un doloroso descenso en 2011
Hace 23 años, en agosto de 2003, Dépor y Valencia volvieron a encontrarse en la final de la Supercopa de España. Entonces con Irureta al mando, y tras haber conquistado el trofeo del Centenariazo, los blanquiazules golearon al vigente campeón de Liga. 3-0 en la ida, con tantos de Víctor Sánchez del Amo, Valerón y Naybet; y 0-1 en Mestalla, con otro de Víctor y tras jugar con uno más por la expulsión de Ayala.
El ocaso blanquiazul llegó antes que el valencianista, aunque ambos atraviesan momentos lejanos a lo que hace dos décadas fueron. Sin embargo, la rivalidad se extendió incluso un poco más en 2011, cuando el Valencia acudió a Riazor en la última jornada de Liga sin jugarse nada ante un Deportivo que necesitaba un punto para salvarse. La situación fue muy distinta a la de 1994, pero el resultado, igual de doloroso. Un Valencia con un sobresaliente César, el único que rindió por encima de lo esperado, venció 0-2 a un Dépor calamitoso que erró todo lo posible y descendió con 43 puntos a Segunda División. Un récord todavía vigente.
El Deportivo está de vuelta en Primera División ocho años después. En este tiempo, el Valencia ha sufrido una caída abrupta a la zona media de LaLiga debido a los problemas económicos del club y la falta de inversión. En aquella 18/19 fue la última campaña que entraron en Liga de Campeones al acabar cuartos. Desde entonces, la novena posición ha sido su pico.
Riazor aguarda a un Valencia en horas bajas. Ambas entidades luchan en diferentes condiciones por recuperar el espacio perdido en la aristocracia del fútbol español. La rivalidad, apagada durante los últimos años por la falta de enfrentamientos, volverá a aflorar este domingo.
Suscríbete para seguir leyendo















