Más allá de los golpes de calor o la deshidratación, un nuevo estudio sugiere que el calor extremo también está relacionado con una gama mucho más amplia de problemas de salud observados en departamentos de emergencia y clínicas de atención de urgencia, abarcando 33 diagnósticos y patologías, incluidas afecciones de la piel, esclerosis múltiple y hasta lesiones por accidentes de tránsito.
El calor extremo no se limita a provocar deshidratación, agotamiento por calor o golpes de calor. Una nueva investigación apunta a que sus efectos sobre la salud son mucho más amplios y abarcan al menos 33 diagnósticos clínicamente relevantes, algunos de ellos tan inesperados como los accidentes de tráfico, determinadas lesiones, problemas dermatológicos o episodios relacionados con la esclerosis múltiple.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances y desarrollado por investigadores de la Northwestern University, en Estados Unidos, analiza los registros sanitarios de la ciudad de Chicago durante los meses cálidos comprendidos entre 2011 y 2023. En total, los científicos estudiaron 916.904 visitas a servicios de urgencias y atención de emergencias correspondientes a 372.140 adultos de cuatro sistemas sanitarios.
Una visión más amplia
La principal novedad del estudio consiste en que los investigadores no partieron de una lista predeterminada de enfermedades que tradicionalmente se consideran relacionadas con el calor. En su lugar, analizaron 1.803 categorías diagnósticas mediante un procedimiento inspirado en los estudios de asociación de todo el genoma, una metodología que permitió buscar señales en un espectro mucho más amplio de problemas médicos.
En una primera fase se identificaron 44 códigos diagnósticos y, tras una segunda etapa destinada a comprobar la solidez de las asociaciones, quedaron 33 diagnósticos que pueden determinarse clínicamente, según una nota de prensa.
Diagnósticos previsibles y sorpresivos
Entre los resultados aparecen algunos efectos previsibles. El calor extremo se asoció con un aumento de problemas relacionados con el equilibrio de líquidos, la hipotensión, los edemas y la insuficiencia renal aguda. Estas alteraciones pueden entenderse como consecuencia de la tensión que las altas temperaturas imponen sobre la capacidad del organismo para regular su temperatura y mantener el volumen de líquidos.
Pero el listado también incluye problemas que normalmente no se clasifican como enfermedades provocadas por el calor. Los investigadores detectaron asociaciones con trastornos dermatológicos y relacionados con la presión, esclerosis múltiple, varices de las extremidades inferiores, determinados trastornos mentales y conductuales y múltiples lesiones o causas externas.
Consecuencias del estrés psicológico generado por el calor extremo
También aparecieron los accidentes de tráfico, agresiones y lesiones relacionadas con armas de fuego entre los diagnósticos observados en el análisis. Los autores apuntan a varios mecanismos posibles: las altas temperaturas someten al organismo a estrés fisiológico, mientras que también pueden aumentar el estrés psicológico, la distracción o la irritabilidad.
Esa combinación podría contribuir a que aumenten determinados accidentes o comportamientos violentos, aunque el estudio identifica asociaciones y no demuestra por sí solo una relación causal para cada diagnóstico.
La investigación revela efectos del calor sobre los riñones, la piel, el sistema circulatorio e incluso el riesgo de sufrir accidentes. / Crédito: Nadine Marfurt en Unsplash.
Impactos ocultos
La investigación también pone el foco en un problema de vigilancia sanitaria. Cuando una persona ingresa en urgencias con una lesión, una afección cutánea o una descompensación de otra enfermedad, el historial médico suele registrar el diagnóstico tratado, pero no necesariamente que el calor haya sido un factor desencadenante o agravante. Esto puede hacer que una parte importante de la carga sanitaria asociada a las temperaturas extremas permanezca oculta.
Durante el periodo estudiado, Chicago registró 100 días considerados de calor extremo, definidos en este análisis como jornadas con una temperatura máxima de al menos unos 33,7 grados Celsius. La mayor parte se concentró en pleno verano del hemisferio norte: el 36 % tuvo lugar en julio y el 25 % en agosto.
Referencia
Identifying heat-related diagnoses in emergency department visits among adults in Chicago: A heat-wide association study. Hyojung Jang et al. Science Advances (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.aed3977
Un esquema útil para nuevas investigaciones
El hallazgo adquiere especial relevancia a medida que las olas de calor se vuelven un desafío creciente para los sistemas sanitarios a nivel global. Para los investigadores, ampliar la definición de enfermedad relacionada con el calor permitiría anticipar mejor qué tipo de demanda puede recibir un servicio de urgencias durante un episodio extremo.
El estudio se ha realizado únicamente en Chicago, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a todas las poblaciones y climas. Sin embargo, los autores sostienen que el método puede aplicarse a otras ciudades, países y fuentes de información sanitaria, como los registros de mortalidad o las llamadas a los servicios de emergencias.
La conclusión es que el impacto sanitario del calor extremo puede ser considerablemente más amplio de lo que sugieren las estadísticas centradas solo en el golpe de calor o la deshidratación.
Fuente: Levante – EMV












