El Cid y Emilio de Justo abren la puerta grande de la plaza de toros de Toro al cortar dos orejas cada uno

La tarde de toros en Toro ha acabado con sabor agrio por la cogida que ha sufrido Mario Navas en el toro que cerraba plaza, al que había saludado rodilla en tierra y, en los medios, le había dejado un toreo de mucho gusto y temple con el capote. También tuvo sabor la primera tanda con la muleta, pero ahí el toro lo ha enganchado de manera muy fea y le ha hecho presa. Navas se ha ido por su propio pie a la enfermería, doliéndose de una fractura previa de clavícula. El Cid se ha hecho cargo de dar muerte al astado y el vallisoletano, que sufre la rotura de la clavícula izquierda, pasará la noche en el hospital Virgen de la Concha de Zamora.

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