Gran Canaria continúa siendo una gran fiesta. Los actos recorren la geografía insular de la costa a la cumbre. Valleseco vivió una tradición arraigada en la cultura de Lanzarote, mientras Pozo Izquierdo se lanzó al deporte, y Fontanales disfrutó de su romería.
El barrio de Lanzarote, en Valleseco, celebró este sábado una de sus tradiciones más entrañables y cargadas de simbolismo, como es la XVII Bajada del Tabique. La celebración mantiene viva la memoria de la solidaridad vecinal en épocas de necesidad y que, con el paso de los años, se ha convertido en un homenaje a la historia compartida del municipio.
En época de carencias, muchas familias recorrían a pie el camino hasta los cortijos de Cueva Corcho y Crespo, donde se elaboraban quesos. Allí esperaban con lecheras y cacharras, con la esperanza de recibir un poco de tabique, los restos que quedaban tras el proceso de elaboración del queso, que era el sustento de muchos vecinos. Hoy es un ejemplo de memoria colectiva.
Los participantes bajaron portando cacharras y lecheras, bajo la música de la Banda Guiniguada. La música verbenera continuaba por la noche.
Participantes en la Pozolimpiadas de Santa Lucía. | LP / DLP
Santa Lucía
Cuarenta equipos tomaron parte este sábado en 10 juegos diferentes en las Pozolimpiadas, celebradas en el barranquillo de Pozo Izquierdo. En esta tercera edición los diez juegos eran los de tragabolas, tiro con arco, tangram, carrera de vasos, deslizador, encuentra tu fórmula, piscina de bolas, troncos en el agua, tirolibre y pasar el puente.
En conjunto tomaron parte casi 200 personas, de más de 15 años, que era la edad mínima para tomar parte.
Entre las novedades se incluía el tiro con arco, donde se podrán lanzar hasta cinco flechas a la diana. En el tangram se juega a hacer figuras con piezas de madera y en troncos en el agua los participantes deberán ir nadando hasta la boya para regresar a la orilla trasladando un tronco.
Por la noche estaba previsto que actuara el grupo Nueva Cantera, que presentaba un tema nuevo, y el músico Alberto Déniz.
Tras las Pozolimpiadas finalizan las Noches de Barranquillo que se han estado celebrando desde julio con diferentes actividades del área de Turismo para dinamizar la zona de costa.

Un momento de la romería-ofrenda de Fontanales, en Moya. | LP / DLP
Moya
Fontanales volvió a vestirse de tradición este viernes para celebrar una de las citas más esperadas de sus fiestas en honor a San Bartolomé, la tradicional romería-ofrenda floral y de frutos, que reunió a vecinos y visitantes en torno a una jornada marcada por el folclore, las costumbres y el sentimiento de pertenencia.
El casco de Fontanales se llenó de color con la participación de los distintos barrios de la parroquia, que recorrieron el entorno con sus carretas y agrupaciones folclóricas, llevando hasta San Bartolomé los productos de la tierra como muestra de agradecimiento y reconocimiento a las tradiciones que, generación tras generación, siguen conservando.
La romería volvió a convertirse así en un punto de encuentro para las familias y para quienes mantienen un vínculo especial con Fontanales, una celebración que combina devoción, cultura popular y convivencia, que permite mantener vivas unas costumbres arraigadas en las medianías.
El alcalde, Raúl Afonso, destacó que «la romería de Fontanales es una de esas citas que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos. Es tradición, pero también es encuentro, familia y orgullo por nuestra tierra. Cada carreta, cada agrupación y cada persona que participa contribuye a que esta celebración siga pasando de generación en generación y mantenga intacta su esencia». Mañana lunes será el día grande de sus fiestas en honor a San Bartolomé.












