El melanoma es el cáncer de piel más agresivo y está causado, en la gran mayoría de los casos, por la exposición al sol. Una vacuna experimental contra el melanoma, anunciada esta semana por las farmacéuticas Moderna y Merck, ha generado expectación y esperanza, pero todavía es pronto para conocer su alcance.
Según han comunicado ambas compañías, el ensayo clínico ‘INTerpath-001’, en fase III, en el que han participado 1.137 pacientes ya sometidos a cirugía, ha evaluado un régimen combinado de una terapia experimental personalizada y basada en tecnologías de ARN mensajero (ARNm) -las mismas que se usaron en la vacuna contra el covid– y la inmunoterapia pembrolizumab (Keytruda).
Se trata del primer planteamiento combinado de una vacuna y un medicamento que demuestra «mejoras estadísticamente significativas y clínicamente relevantes en la supervivencia libre de recurrencia y la supervivencia libre de metástasis a distancia», frente al tratamiento con Keytruda en forma de monoterapia. No obstante, para saber la trascendencia de estos nuevos resultados, hay que esperar a conocer los detalles en una publicación científica o en un congreso médico, más allá de las notas de prensa emitidas por las farmacéuticas.
Estas son las claves del melanoma:
Es un tumor cuyo origen está en unas células llamadas melanocitos. Estas células producen la melanina, que es el pigmento que da color a nuestra piel y que permite protegerla de los rayos ultravioleta, según informa la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
La gran mayoría de melanomas suceden en la piel expuesta al sol, ya sea por una exposición continuada (por ejemplo, personas que trabajan al aire libre) o por exposiciones intermitentes (como quemaduras solares en la playa, la piscina o cualquier lugar cuando se toma el sol). Hay también un mayor riesgo de melanoma en las personas que usan cabinas de rayos UVA. Por eso, hay que tomar el sol con protección, evitando las horas de mayor impacto y renovando las cremas cada dos horas.
En torno a un 90% de melanomas aparecen en la piel (con menor frecuencia en ojos o mucosas de nariz o boca) y, de ellos, aproximadamente en un 75 u 80% de los casos el melanoma aparece sin que haya habido un lunar previo.
Según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2026’ de SEOM, se estiman 8.074 nuevos casos de melanoma cutáneo al año.
En cuanto a la edad, puede aparecer en cualquier momento, siendo cada vez diagnosticados en edades más jóvenes, aunque algo más de la mitad se diagnostican a partir de los 55 años. También es más frecuente en las mujeres, aunque suelen tener mejor pronóstico. Cuanto más clara es la piel, los ojos y el pelo, más riesgo existe de sufrirlo. Este riesgo es especialmente alto en personas rubias y pelirrojas. Además, sólo un 20 u 25% de los melanomas surgen de un lunar previo, la mayoría aparecen sobre la piel normal. Pero, a mayor número de lunares y sobre todo si son de gran tamaño y presentes desde el nacimiento (congénitos), se incrementa el riesgo de melanoma.
Un estudio del Grupo Español de Melanoma ha determinado que aproximadamente un 7% de los casos de melanoma tienen algún componente hereditario.
Detectar una mancha en la piel sospechosa a tiempo y diagnosticarla y tratarla hace que un 85% de los pacientes disfruten de supervivencia a largo plazo tras la cirugía, según la Asociación Melanoma España. En caso de que la detección sea tardía, cuando el tumor haya avanzado y se haya extendido, se emplean tratamientos innovadores como las terapias dirigidas y la inmunoterapia, algo que ha supuesto un importante avance contra este cáncer y que en el futuro podría reforzarse con la vacuna de ARN mensajero.
Fuente: El Periódico
















