Cada vez más personas optan por compartir su vida familiar con una mascota. No importa si vivimos solos, en pareja o en familia, pues un animal de compañía aporta felicidad al hogar gracias al acompañamiento inigualable que dan en el día a día.
Hay varias teorías del por qué una persona o una familia opta por pasar a hacerse cargo de un animal de compañía que pasa a ser un miembro más por el que aparecen otras prioridades. A veces, puede ser furto de la soledad, otras por aportar más ambiente a la casa, porque en siempre hemos tenido mascota o incluso puede ser por recomendación médica, pero la psicología ha querido descubrir las consecuencias de esta costumbre en auge en toda la sociedad occidental.
Perro, gato, hámster, conejo, tortuga, pájaro… cualquier animal de compañía sirve para complementar la vida diaria siempre que su adquisición sea legal y controlada por las autoridades. Sin embargo, la ciencia estudió los efectos que tiene sobre nuestra salud mental.
La relación con una mascota puede convertirse en un vínculo de apego porque existe proximidad, nos buscamos seguros junto al animal y experimentamos malestar cuando nos separamos de él, y eso se ha observado sobre todo en relaciones entre perros y humanos, según un estudio publicado en ‘PubMed’.

Además, un estudio de este mismo 2026 analizó la interacción cotidiana con perros y gatos mediante evaluaciones repetidas durante cinco días, y los investigadores encontraron que esos momentos estaban asociados con mayor afecto positivo y menor afecto negativo.
De hecho, una investigación realizada a 298 propietarios de perros y gatos en España encontró que factores como el apoyo social percibido, la soledad y el bienestar psicológico estaban relacionados con la forma en que los propietarios establecían ese vínculo. De hecho, en dueños de perros, un menor apoyo social se asociaba con una mayor puntuación en una dimensión relacionada con considerar al animal como sustituto de compañía humana.
No obstante, tener mascota no significa que vayamos a conectar con ella al 100% ni que vayamos a sentir menor soledad en caso de vivir solos, pues el carácter de la mascota y de nosotros mismos también influye para que ese vínculo exista de una forma real.












