El limpiaparabrisas es un elemento fundamental del vehículo, especialmente cuando las condiciones meteorológicas reducen la visibilidad. Sin embargo, existe un uso del sistema que puede generar problemas y resultar peligroso para otros usuarios de la vía.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que activar los chorros de agua del limpiaparabrisas durante la marcha debe hacerse con precaución, ya que el líquido puede terminar sobre otros vehículos.
Salpicar a otros vehículos que circulan por la vía
Muchos conductores activan el sistema de lavado mientras circulan porque no tiene la suficiente visibilidad en el cristal delante. No obstante, debido a la velocidad a la que circula el conductor este líquido puede llegar a los vehículos que circulan detrás y dificultar momentáneamente la visión del conductor.
Esta situación puede ser especialmente peligros para usuarios más vulnerables en las carreteras como los motoristas o los ciclistas.
Si un agente de tráfico localiza a un coche en esa situación es probable que le interponga una sanción por generar un riesgo para al seguridad vial.
Un limpiaparabrisas en mal estado reduce hasta un 30% la visibilidad del vehículo / Neomotor
Multas de 200 euros
Utilizar el limpiaparabrisas de forma que cause molestias o dificultades a otros usuarios puede acabar con una multa de hasta 200 euros porque puede considerarse una conducta negligente que afecta a la seguridad vial del resto de usuarios.
Además del uso inadecuado, la normativa también exige que el vehículo cuente con el sistema en buenas condiciones, ya que circular con los limpiaparabrisas en mal estado puede conllevar sanciones de 80 euros.
Las escobillas deterioradas, un sistema de lavado defectuoso o falta de elementos para garantizar la limpieza se considera una infracción leve y los conductores son castigados económicamente,
Gestos que pueden comprometer la seguridad vial
La DGT insiste en que los conductores deben utilizar correctamente todos los elementos del vehículo. Aunque los conductores realices acciones que parecen inofensivas, puede terminar afectando a la visibilidad de otros usuarios y generar situaciones de peligro en las carreteras.
Por ello, antes de activar el sistema de lavado, los conductores debe comprobar si su uso afecta a otros automóviles que circulan por la vía. De esta manera, se podrá garantizar al seguridad vial y ayudar a reducir la siniestralidad en las carreteras.










