El Brent traspasa la barrera de los 93 dólares ante el aumento de tensiones entre EEUU e Irán

La preocupación en el mercado de que el estancamiento en la guerra en Oriente Medio continúe interrumpiendo el suministro ha provocado que el petróleo avance en su tendencia alcista y que el barril de Brent consiga traspasar la barrera de los 93 dólares, con lo que se sitúa en máximos de hace casi un mes.

Las conversaciones para poner fin al conflicto continúan estancadas, después de que, el pasado lunes, expirase el plazo de 60 días fijado por Washington y Teherán para tratar de alcanzar un acuerdo. «Los precios del petróleo crudo Brent continuaron subiendo, mientras que la perspectiva de un acuerdo duradero entre Washington y Teherán parece más remota que nunca«, apuntan en AJ Bell.

«El petróleo extendió su racha alcista por quinto día consecutivo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara medidas para intensificar la presión económica sobre Irán», señalan en ING.

Trump ha lanzado una nueva amenaza: la «operación económica más aplastante jamás emprendida contra país alguno» contra Irán. «Esto será una guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes». «Nadie le ha dado a la República Islámica de Irán una mejor oportunidad para llegar a un acuerdo que yo». «TRÁGICAMENTE para ellos, no la han aprovechado». Así lo ha escrito Trump en una publicación en su red social, en la que ha advertido, además, de consecuencias económicas para cualquier país partidario.

«Cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionen cualquier tipo de ayuda a Irán se enfrentará a tremendas consecuencias económicas«, ha dicho.

Desde Julius Baer remarcan que las perspectivas de encontrar una solución diplomática rápida al conflicto en Oriente Medio parecen haberse desvanecido en la niebla de la guerra. «Esto alimenta los temores sobre el suministro y eleva los precios del petróleo», afirman, añadiendo que la geopolítica en Oriente Medio y el enfrentamiento entre EEUU e Irán siguen dominando el mercado petrolero«.

«Un camino hacia una solución diplomática parece haberse perdido en la niebla de la guerra. El fallido memorándum aún no ha sido reemplazado por una estrategia diplomática alternativa visible, lo que aumenta la incertidumbre y eleva los precios del petróleo. Las crecientes tensiones entre Arabia Saudita y los hutíes añaden más preocupación. Dicho esto, el tráfico a través del estrecho de Ormuz y del Mar Rojo no se ha detenido. La falta de señales de navegación fiables e imágenes satelitales complica la evaluación del elemento determinante de los precios del petróleo: la cantidad de petróleo que la región aún suministra. Según diversas fuentes, los flujos están por debajo del aumento repentino provocado por el memorándum en julio, pero por encima de los niveles previstos en junio. En medio de esta incertidumbre, los datos de almacenamiento son el indicador más fiable de la salud del mercado petrolero», aseguran.

Destacan que «los niveles de almacenamiento en todo el mundo se mantienen muy bien en comparación con las consecuencias que se esperaban inicialmente de la considerable pérdida de barriles. El almacenamiento visible, que incluye Norteamérica, Europa y Asia, se sitúa en el extremo inferior, pero no muy lejos de los rangos estacionales. En lugar de un endurecimiento de la oferta, se observa una disminución del déficit en un mercado que, junto con China, fue el último recurso para el suministro en los últimos meses. Esto sugiere que el estrecho de Ormuz está experimentando una importante fuga de petróleo. Las diversas ofertas de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Irak para el cargamento de petróleo en el golfo de Omán, fuera de Ormuz, indican que el transporte de petróleo en buques más pequeños, posiblemente protegidos militarmente, continúa a gran escala. El riesgo de quedarse sin petróleo ha disminuido aún más».

«Sin embargo, el mercado parece centrarse en los titulares sensacionalistas, impulsados ​​por la política, en lugar de en la realidad actual del mercado. Dado que la crisis de suministro parece menos grave y el pragmatismo probablemente respaldará los flujos de petróleo desde Oriente Medio en el futuro, mantenemos nuestra postura cautelosa y nuestra posición corta», indican.

En opinión de Naeem Aslam, CIO de Zaye Capital Markets, «la estructura actual de los precios del petróleo refleja una lucha de poder entre la escasez geopolítica y el deterioro de las expectativas de demanda. La declaración del Trump de que Irán nunca tendrá un arma nuclear y su advertencia de que Irán no ha aprovechado la oportunidad de llegar a un acuerdo mantienen la probabilidad de una confrontación prolongada latente en los precios del crudo».

«El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal mecanismo de transmisión, ya que cualquier interrupción en uno de los corredores energéticos más importantes del mundo afecta directamente a la disponibilidad de buques cisterna, los seguros de transporte marítimo, los plazos de entrega y la cantidad de crudo de Oriente Medio que llega a las refinerías globales», añade.

No obstante, considera que la volatilidad sigue siendo alta, dado que «la oferta física es lo suficientemente escasa como para sostener precios elevados hoy en día, pero la menor demanda prevista limita la agresividad con la que los mercados están dispuestos a fijar precios para una escasez prolongada». A lo que se suma que «los datos estadounidenses aportan señales tanto alcistas como bajistas para el crudo».

«Los indicadores más importantes siguen siendo los flujos de envío del estrecho de Ormuz, los inventarios de crudo y destilados de EEUU, la utilización de refinerías, la producción de la OPEP, las revisiones de la demanda global, el dólar y los datos de actividad económica de EEUU. Mientras persistan los riesgos de suministro regional y la escasez en los mercados de combustible, el Brent puede mantener una prima geopolítica significativa. Una clara mejora en las condiciones de suministro de Oriente Medio, combinada con datos económicos más débiles, constituiría el argumento más sólido para que esa prima desaparezca», dice.

Fuente