Dice José Mourinho que, trece años después, ya no es el mismo. Que el paso del tiempo le ha llevado a moderar algunas de sus reacciones. Pero también advierte de que mantiene intacto su “ADN”. O, lo que es lo mismo: cuando le buscan, le encuentran. Y eso es lo que consigue Josep Pedrerol en la segunda parte de la entrevista que el nuevo entrenador del Real Madrid concedió a El Chiringuito. El portugués entra de lleno en el caso Negreira, utilizado por el club blanco como arma arrojadiza contra el Barça, especialmente desde la ruptura entre ambos por la fallida Superliga.
“LaLiga tiene que tener al Barça»
Cuando le preguntan su opinión, lo primero que hace Mourinho es reírse. “El caso Negreira está en la justicia. A ver qué hace la justicia. Simplemente te digo que, sin saber que se llamaba José María Negreira, cuando yo estaba aquí olía algo. Se sentía algo extraño, pero no sabía el nombre, no sabía quién era, si era un alien… Años después, ya se sabe que no es extraño. Lo único extraño es la justicia. Es la única cosa que veo extraña”, argumenta sobre un procedimiento que continúa judicializado.
Se sentía algo extraño, pero no sabía el nombre, no sabía quién era, si era un alien… Años después, ya se sabe que no es extraño
Pedrerol le pregunta si habría que ir más allá. Mourinho responde recurriendo a uno de los mayores escándalos de la historia del fútbol italiano: “Solo hay que tener el coraje de mirarlo a los ojos. En Italia lo hicieron con el Calciopoli”. Aquel caso de corrupción y manipulación de designaciones arbitrales terminó, entre otras sanciones, con el descenso administrativo de la Juventus a la Serie B. El portugués evita, sin embargo, reclamar ese mismo castigo para el conjunto azulgrana. “¿Tendría que estar el Barça en Segunda?”, le preguntan. “Esa conclusión es tuya. No… La Liga española tiene que tener al Barça”, replica.
José Mourinho, durante el Schalke – Real Madrid / EFE
Lamine no tendría sitio en su Madrid
En el terreno deportivo, Mourinho elogia el trabajo realizado por Hansi Flick y su compatriota Deco. También se deshace en elogios hacia Lamine Yamal, aunque cierra completamente la puerta a imaginarlo vestido de blanco. “No. Es un gran jugador, sin duda; un joven con un margen de progresión increíble. No es normal ser campeón de Europa y del mundo con su edad, pero tenemos una plantilla ‘top’. No abriría hueco por nadie. Ahora son los míos. Los míos son los mejores”, afirma, ejerciendo como hombre de club.
Mourinho sostiene que no pidió nombres concretos durante la planificación, aunque reconoce su intervención en la elección de los perfiles. “Dumfries, Konaté… Con todo el respeto hacia dos grandes jugadores, no son el perfil que ilusiona a la gente y hace explotar las redes sociales, pero los necesitábamos. Hemos ido siempre en esa dirección. Sin pedir nada, las cosas llegaban”, explica.
La gran excepción a ese mercado de necesidades fue Yan Diomandé, la apuesta más cara y explosiva del nuevo proyecto. El Real Madrid pagó 125 millones de euros fijos más otros 15 en variables por un atacante imprevisible, versátil y con capacidad para desequilibrar. Mientras Dumfries y Konaté responden a la intención de reforzar la estructura del equipo, Diomandé representa el salto de talento y potencial ofensivo.
«Bernardo es un jugador de Guardiola»
De todos los fichajes, Mourinho se detiene especialmente en Bernardo Silva. “Pienso que es un jugador de Guardiola, uno de esos futbolistas de los que se enamoró Pep. Y, para Pep, enamorarse de un jugador significa mucho, porque siempre ha trabajado con los mejores del mundo”, analiza, poniendo a su gran némesis como referencia.

Bernardo Silva firma su contrato con el Real Madrid junto a Florentino Pérez / REAL MADRID
El desafío del entrenador será construir un centro del campo reconocible después del fallido fichaje de Rodri. Mourinho sabe que algunas piezas son irrepetibles: “Solo hay un Luka Modric y un Toni Kroos”. En esa reconstrucción tendrán un papel fundamental Bernardo y Arda Güler, al que ha entregado la manija del equipo durante la pretemporada. “Me encanta Arda. Creo que le va a pasar algo parecido a Modric o a Bernardo Silva: empiezas en una posición y acabas en otra; empiezas de 10 y acabarás de 8, de 6… Pienso que Arda irá en esa dirección con la evolución y el conocimiento del juego”, pronostica.
La obsesión con la Champions
Por ahora, todo es de color de rosa para Mourinho. La pretemporada ha avanzado según lo previsto, pero el inicio de Liga determinará el nivel real de un equipo con muchas caras nuevas que todavía deben acoplarse. El portugués sabe, además, que el verdadero examen de su proyecto llegará en la Champions, un título que conquistó con el Oporto y el Inter, pero no durante su primera etapa en el Real Madrid.
“No tengo mucha suerte con la Champions. Perdí tres semifinales por penaltis; perdí una en la que el balón no entró en la portería, ese gol de Luis García que hoy no sería… Con el Madrid he estado a punto. A ver si pasa”, recuerda. Cuando aterrizó por primera vez en el Bernabéu después de ganar el triplete con el Inter, su sensación era muy diferente: “El Madrid me quiere porque lo he ganado todo”.
Además, enfrente se encontraba el Barça de Guardiola. Ahora regresa desde otro punto de partida. “Vengo sin ganar nada. Vengo porque me conocen, porque saben lo que puedo aportar. Es más profundo”, explica un entrenador que, no hace tanto tiempo, consideraba imposible volver a sentarse en el banquillo del Bernabéu.









