La Confederación Hidrográfica del Cantábrico está actuando en los cauces de los arroyos que discurren en el entorno de los pueblos cangueses de Sonande y Llamera con el objetivo de recuperar su capacidad de desagüe tras las fuertes lluvias registradas en el mes de julio, que arrastraron toneladas de material al pueblo de Llamera, afectando especialmente a una de las viviendas de la localidad que en parte quedó sepultada.
Los trabajos de la Confederación se centran en el arroyo de La Serrantina y en el reguero de Las Corralizas, fuera de los núcleos de población. En concreto, se desarrollan en varios tramos que suman una longitud total de 500 metros. La actuación, que cuenta con una dotación presupuestaria inicial de 50.000 euros, consiste en la retirada de los materiales que obstaculizan los cauces, como son las rocas y restos de leña que las fuertes precipitaciones arrastraron desde las cabeceras y cuya acumulación ha reducido la capacidad de desagüe del cauce.
Asimismo, también se trabajará en la adecuación de los depósitos inestables de las riberas que advierten pueden ser susceptibles de movilizarse ante nuevos episodios de lluvias intensas. “El objetivo es favorecer el desagüe y reducir los problemas que estas acumulaciones pueden provocar ante nuevos incrementos del caudal”, señalan desde el organismo público.
Aparte de esta intervención urgente, la Confederación estudia la situación de las cabeceras de los cauces afectados “para valorar posibles soluciones que permitan reducir, a medio plazo, los riesgos para la ciudadanía y los bienes”, detallan. Consideran además que La Serrantina y Las Corralizas presentan “un carácter torrencial, por lo que pueden experimentar aumentos rápidos de caudal y transportar materiales durante episodios de precipitaciones intensas”. Una situación que se agrava al ser una zona afectada por los incendios de hace un año. Por ello, inciden en que las posibles soluciones requieren de “la coordinación y el acuerdo entre las distintas administraciones con competencias en la zona”.
La actuación de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico se concentra en los tramos rurales, como parte del Programa de conservación y mantenimiento de cauces que ejecuta en el ámbito de sus competencias en el entorno rural, y se complementa con los trabajos de limpieza asumidos por el Ayuntamiento de Cangas del Narcea en la zona del núcleo rural de Llamera, que recibirá financiación del Principado. Recientemente, se aprobó en Consejo de Gobierno destinar una partida de 125.250 euros a las labores de limpieza y reparación de los desperfectos ocasionados por las dos grandes tormentas ocurridas el 16 y el 26 de julio.
La Confederación también recuerda que “las denominadas ‘limpiezas’ de cauces -retirada de elementos que obstruyen el paso del agua, como troncos o sedimentos- tienen un efecto limitado frente a grandes crecidas, ya que su eficacia se centra en prevenir desbordamientos ante incrementos moderados de caudal”. Por ello, advierten que la reducción del riesgo de inundación requiere un conjunto más amplio de medidas, “entre las que cobra especial importancia evitar la ocupación de las zonas inundables”, destacan.
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