Un buen debut, marcado por la cantera y la valentía, en el que el Elche mereció más. El equipo de Martín Anselmi se estrena en LaLiga con una actuación atractiva, en la que la falta de acierto y un ágil Leo Román en la meta rival le privan de llevarse un premio mayor de Riazor. Supo proponer y dominar el partido, pero también entendió cómo gestionar el empate en los minutos finales, con hasta tres debutantes con ficha del filial sobre el verde. En definitiva, un estreno esperanzador que, eso sí, evidencia la falta de refuerzos, sobre todo en los dos carriles.
Los primeros 20 minutos sobre Riazor fueron un plazo suficiente para conocer lo que el equipo de Anselmi tratará de transmitir este curso. Acumulando mucho futbolista por dentro, el Elche empezó mandando, escondiendo el balón al Dépor y dando continuidad a las pinceladas de la pretemporada, sobre todo a las mostradas frente al Toulouse. El más activo fue Ali Houary, titular y con varias oportunidades en las que le faltó confianza al definir. En el minuto seis, definió desviado en una buena situación de golpeo, tras una potente conducción. Y cuatro minutos más tarde, el canterano estuvo cerca de estrenar el marcador aprovechando el rechace a un remate de cabeza de David Affengruber, tras una buena acción en el balón parado. Se encontró con Román bajo palos, que le tapó bien.
Ali Houary, en uno de los golpeos desde la frontal que se generó durante el partido. / LOF
El equipo ilicitano, más allá de un error aislado de Dituro en salida que casi castiga Nsongo, dominó. Pero un gigantesco Pierre-Emerick Aubameyang, letal con espacios, fue capaz de hacer virar un plan de partido en el que los franjiverdes casi siempre estuvieron más cómodos. Entrado el minuto 20, el gabonés se separó de un despistado Affengruber y le marcó el pase a Amatucci. El joven italiano, de lo mejor en el Dépor, puso un envío medido, de más de 40 metros que Aubameyang controló en carrera, con la diestra. La falta de comunicación entre Sangare y el central austriaco permitieron al «9» del Dépor levantar la cabeza y definir con la zurda. La acción terminó con la enésima voltereta del ex del Barça en su carrera, su tradicional celebración.
Precisamente en la capacidad de concretar, en la calidad del «9» del Elche y del Dépor delante del portero, estuvo la diferencia. Porque en su debut con la franja, Fer Niño también pudo marcar las diferencias delante del portero. Pero al menos en esta primera jornada, no fue capaz. Ya en la segunda parte, con el Elche rondando el empate, tiró un gran desmarque a la espalda de la defensa deportivista. Víctor Chust, en posiciones adelantadas, lo interpretó a la perfección, y le dejó solo delante del portero. Pero el «14» franjiverde, en un mano a mano, definió impreciso sobre el pecho del portero. El rechace le cayó a Gonzalo Villar… pero Leo Román se empeñó en firmar una de las paradas de la temporada el primer día y sacó una mano salvadora.
El balón parado
El Elche dominó durante casi todas las fases del partido, pero también ganó en determinación con la entrada de Cepeda por Martim Neto. El portugués no tuvo el día. Ya con el canterano Umaru Konare sobre el verde —el canterano entró con todas las ganas del mundo— el Elche encontró su merecido premio gracias a una herramienta casi inédita durante la «era Sarabia»: el balón parado. A 15 minutos del final, un córner mal sacado por Cepeda le cayó a Villar en el balcón del área. El murciano, fino con balón, levantó la cabeza y vio a un importante porcentaje de sus compañeros dentro del área. La puso cerrada, con música, y Marc Aguado en un gran cabezazo apareció como héroe inesperado para hacer justicia.

Anselmi, con semblante serio, analiza una situación de juego durante el Dépor-Elche. / LOF
Entonces, Anselmi miró al banquillo y recordó que contaba con hasta siete ausencias. Cayó en que tenía en el banquillo a solo seis futbolistas con ficha de primer equipo, entre los que figuraban Bigas, sin minutos este verano, Buonanotte, sin ritmo, y Ponce, recién llegado. Y el entrenador del Elche demostró que no le temblará el pulso a la hora de tomar decisiones, haciendo debutar a Javi Morcillo, de 20 años, y a Álvaro Padilla, de la misma edad. El centrocampista entró (bastante) mejor al partido que el carrilero, pero ambos se vaciaron —junto a Umaru— en un tramo final donde tanto al Dépor como al Elche le faltaron las fuerzas para ir a por el partido.
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