La tontería del fair play

La llegada del Alavés-Getafe, directos del Mundial y sin previo aviso, ha sido peor que una puñalada trapera. Uno ya no sabe si lo peor de todo es que los equipos de Primera tengan cada año futbolistas más torpes que el anterior o que a la gente le dé igual y siga renovando el abono como si tal cosa. Ver un poco más tarde al Sevilla fue como para echarse directamente a las vías del tren. Clubes que antes daban cada verano alguna que otra alegría en forma de fichaje sorpresa, ahora sólo invitan a su afición a pasar por caja. Hay centrales que llegan a la Liga sólo por ser negros, canteranos a los que se les sube el gemelo después del tercer sprint, viejas glorias que regresan porque no los quieren en Turquía.

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