La llegada del Alavés-Getafe, directos del Mundial y sin previo aviso, ha sido peor que una puñalada trapera. Uno ya no sabe si lo peor de todo es que los equipos de Primera tengan cada año futbolistas más torpes que el anterior o que a la gente le dé igual y siga renovando el abono como si tal cosa. Ver un poco más tarde al Sevilla fue como para echarse directamente a las vías del tren. Clubes que antes daban cada verano alguna que otra alegría en forma de fichaje sorpresa, ahora sólo invitan a su afición a pasar por caja. Hay centrales que llegan a la Liga sólo por ser negros, canteranos a los que se les sube el gemelo después del tercer sprint, viejas glorias que regresan porque no los quieren en Turquía.
Los presidentes de esta Liga forman una categoría aparte de mediocridad. La tabla Excel de Tebas lo determina todo, a nadie se le ocurre rechistar. Son incapaces de generar un solo ingreso que no les venga de las televisiones y se conforman con que su equipo no baje a Segunda para seguir cobrando los 500.000 de sueldo anual. Ahora un Denilson no lo ficha ni el Atleti y no hace tanto lo trajo Lopera. El Depor es propiedad de una gran fortuna, pero jamás se atreverá a marcarse un Lendoiro y juntar a Valerón, Tristán, Djalminha, Bebeto y Mauro Silva. En Coruña sólo cuatro gatos sabrían decir cómo se llama el mejor futbolista de su equipo y el Oviedo tuvo por ídolo en su regreso a Primera a un Cazorla que parecía el padre del que ganó aquella primera Eurocopa.
Falta valentía y sobran hombres de negro. Ya nadie prefiere morir de pie, arriesgarse a desaparecer con tal de competir por algo, de darle a la gente un poco de ilusión. A Peter Lim sólo le importa no perder dinero a la espera de revender, pero lo mismo pasa en todas partes. La afición aguanta porque el fútbol está de moda, pero las modas pasan. No parece lejano el día en que tanto partido insufrible no lo compre ya nadie y entonces el barco se hundirá. Tebas seguirá proclamando que ha salvado el fútbol con sus maneras de contable de provincias y con él naufragará esta pandilla de cobardes que se hacen llamar presidente. Los chavales, ellos sí, ya hará tiempo que se habrán pasado a la Premier, donde les importa un pito esa tontería del fair play financiero.
Fuente: Levante – EMV










