Se había presentado como una operación de salvamento de la Casa Blanca para tratar de desbloquear la situación en Gaza, una semana después de que Israel rechazara su hoja de ruta para avanzar en la pacificación de la Franja. Su enviado especial a la región, Jared Kushner, se reunió el domingo en Egipto con el líder de Hamás y este lunes ha hecho lo propio con Binyamín Netanyahu en Jerusalén. Según varias fuentes, aspiraba a extraer alguna concesión al primer ministro israelí para desatascar el proceso. Pero, según la prensa hebrea, habría ocurrido todo lo contrario. De acuerdo con fuentes citadas por dos de sus principales diarios, EEUU habría aceptado que Israel siga atacando Gaza de forma indefinida y no tenga que retirar a sus a sus tropas –ni siquiera replegarlas– hasta que Hamás se desarme completamente.
En Gaza hay técnicamente un “alto el fuego” desde octubre de 2025, forzado en su día por Donald Trump. Pero apenas se ha avanzado desde entonces. Israel sigue atacando casi diariamente la Franja, unos ataques que han matado a 1.260 palestinos, según las autoridades sanitarias del enclave. En paralelo ha incrementado las zonas bajo control de sus militares, que hoy rondan el 65% del territorio de la Franja. Y mantiene el cerrojazo intermitente de las fronteras, lo que impide la entrada de materiales para la reconstrucción o de tratamientos esenciales para los más de 174.000 heridos que dejaron sus dos años de campaña de aniquilación del enclave.
Tampoco Hamás ha cumplido con su compromiso de desarmarse, pero a finales del mes pasado unas llegó a un acuerdo con Washington para su completa desmilitarización a cambio de la retirada progresiva de las fuerzas israelíes contemplada en el plan estadounidense. Los islamistas también han aceptado entregar el poder a un comité de tecnócratas palestinos —a los que Israel niega la entrada en Gaza— y permitir el despliegue de una fuerza de estabilización internacional para que se ocupe de la seguridad.
Pero el pasado 9 de agosto, Netanyahu frenó en seco esa hoja de ruta al rechazar formalmente 15 puntos de la “Junta de Paz” de Trump. Sus militares — dijo— no se replegarán un centímetro hasta que Hamás se desarme completamente. Y fue entonces cuando Trump pidió a Kushner que desatascara el embudo. En Egipto, el nuevo líder de Hamás, Khalil Al Haya, le dijo que procederán con el desarme en cuanto Netanyahu acepte públicamente la hoja de ruta de EEUU, según publicaron varios medios.
Trump pide a Israel que detenga los ataques
En pos del esquivo entendimiento, el propio Trump ha dicho este lunes que Israel debería detener sus ataques sobre Gaza y ha vuelto a reiterar que no hay vuelta atrás en el desarme de los islamistas. “Tenemos nuestra propia relación con Hamás. Van a entregar las armas”, le ha dicho el presidente a Fox News. Pero, en Jerusalén, donde ha estado acompañado por Tony Blair y Nicolay Mladenov — las dos principales cabezas visibles de la “Junta de Paz”— Kushner parece haber aceptado todo lo contrario a lo que quería su líder.
De acuerdo con fuentes citadas con ‘Haaretz’, Kushner habría aceptado que Israel mantenga los “ataques selectivos” sobre Gaza. No solo eso, sino que según ‘Israel Hayom’, un diario más cercano al Gobierno de Netanyahu, “se ha acordado que no habrá retirada [israelí] hasta que Hamás se desarme”. Una idea que rompe con el principio de reciprocidad gradual establecido por la Junta de Paz.
Creación de dos nuevos comités
A falta de una confirmación oficial por parte de EEUU, Netanyahu ha descrito la reunión como “profunda y constructiva”. Y, en paralelo, ha anunciado la creación de dos nuevos comités entre Israel y la “Junta de Paz”. Uno de ellos dedicado al “desarme y la desmilitarización de Gaza” y otro “al saneamiento, agua potable y otras cuestiones de salud pública, que también afectan a la población de Israel”. Durante las tres horas de reunión se abordó además cómo crear mecanismos para que el poder en Gaza pueda transferirse a las autoridades civiles de un modo que satisfaga todos “los requisitos de seguridad de Israel”.
Una de las fórmulas planteadas, según ‘Israel Hayom’, pasa por crear ‘zonas piloto” similares a las implementadas en el sur del Líbano. En esas zonas –en las regiones arrasadas norte y el sur de la Franja– se construirían “campamentos temporales” para los desplazados, que recibirían “educación, sanidad y servicios”. Poco después se desplegarían allí las tropas de la fuerza de estabilización, inicialmente de Uganda y Kosovo, y más tarde de Marruecos.
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