El legado de uno de los vaquilleros más ilustres y recordados de Teruel, José Luis de Pedro Alfaro, ‘Chelu’ (1945-2008), ya forma parte del patrimonio del Museo de la Vaquilla. Su familia ha donado a la ciudad la blusa, conocida popularmente como gorrinera o casaca, y la faja que vistió durante más de treinta años como integrante de la Peña ‘El Disloque’, una de las agrupaciones con mayor tradición de las Fiestas del Ángel.
El acto institucional de entrega ha contado con la presencia del concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Teruel, Eduardo Suárez, quien ha recibido la pieza en representación de la ciudad y de la corporación municipal.
El conjunto ha quedado depositado en las instalaciones del Museo de la Vaquilla, donde ocupará un lugar destacado dentro de sus fondos expositivos.
José Luis de Pedro Alfaro , conocido familiarmente como ‘Chelu’, fue un miembro insignia de la Peña ‘El Disloque’ y una figura estrechamente vinculada a la historia de las Fiestas del Ángel. Su indumentaria conserva no solo un importante valor histórico, sino también un fuerte componente sentimental para su familia, para su peña y para todos aquellos que compartieron con él la tradición vaquillera.
Eduardo Suárez ha expresado el agradecimiento del Ayuntamiento de Teruel a la familia De Pedro Alfaro por esta donación, que permitirá conservar y mostrar una parte de la historia personal y colectiva de las fiestas. «Cada objeto que entra en este museo no es solo una pieza de exposición; es la vivencia, el esfuerzo y la pasión de las personas que han construido lo que hoy son las Fiestas del Ángel. Agradecemos enormemente a la familia De Pedro Alfaro y a la Peña El Disloque este gesto, que contribuye a mantener viva la memoria colectiva de Teruel«, ha expuesto.
El edil ha destacado además el valor de esta incorporación para el propio Museo de la Vaquilla, ya que «se trata de una pieza con un enorme valor sentimental para la familia y que va a enriquecer el museo». La indumentaria de ‘Chelu’ permitirá además acercar a vecinos y visitantes la dimensión humana de unas fiestas que han pasado de generación en generación.













