El mercado eléctrico funciona como una subasta, la última tecnología que necesitamos para cubrir la demanda es la que marca el precio de la luz y ahí entra el gas, que es mucho más caro que las renovables

El funcionamiento del sistema energético ha vuelto al centro del debate este viernes en ‘Herrera en COPE’. Sergio Barbosa ha puesto el foco en la clave del incremento del coste eléctrico, que reside en la mecánica de casación de precios, donde la tecnología más cara que entra a producir acaba fijando la tarifa de toda la electricidad consumida.

El mercado eléctrico opera mediante una subasta en la que primero acceden las fuentes más baratas de producir, como la energía eólica, la energía solar o la energía nuclear. Sin embargo, cuando estas tecnologías resultan insuficientes para satisfacer la demanda energética global, el sistema se ve obligado a recurrir a las plantas de ciclo combinado que utilizan gas.

El experto Jorge Morales ha explicado el mecanismo marginalista al señalar que «lo que ocurre es que en cuanto entra una gota de gas en el sistema, una gota, el precio lo marca el gas». Morales ha ilustrado esta situación recordando que si a las 7 de la tarde hay un 50% de renovables, un 20% nuclear y entra un 20% de gas, la tecnología más cara determina la factura global.

Lo que ocurre es que, en cuanto entra una gota de gas en el sistema, el precio lo marca el gas»

Jorge Morales

Experto energético

El problema de las reservas de gas estratégico

Esta dependencia del hidrocarburo se ha agravado debido al estado de las reservas estratégicas de gas, las cuales se han reducido significativamente tras vaciarse de forma paulatina desde el inicio de la guerra de Ucrania. A esta coyuntura se le suma el conflicto bélico en Irán y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, lo que dificulta la reposición de los suministros.

La fluctuación de esta fuente de generación ha quedado reflejada en los datos de aportación al mix energético. El jueves a las 14:00 horas el ciclo combinado representaba únicamente el 5% de la producción total, mientras que la madrugada posterior su participación ha llegado a alcanzar el 40%.

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