Después de convertirse el pasado mes de noviembre en el mejor estreno en la plataforma de streaming Atresplayer en los últimos tres años, Las hijas de la criada —adaptación de la exitosa novela homónima con la que la periodista Sonsoles Ónega ganó el Premio Planeta en 2023— ya ha dado el salto a la televisión en abierto, con el estreno este jueves 3 de septiembre del primer episodio en el prime time de Antena 3.
La ficción, rodada principalmente en Galicia, logró un estreno destacado en abierto, consiguiendo un 12% de cuota de pantalla y cerca de un millón de espectadores, convirtiéndose así en el mejor estreno de una serie de ficción del año entre las cadenas privadas.
Galicia, un personaje más de ‘Las hijas de la criada’
Este proyecto de Buendia Estudios Canarias dirigido por Menna Fité y Alejo Flah cuenta con un total de ocho capítulos de unos 50 minutos de duración media que, según la autora de la novela en la que se basa esta serie, Sonsoles Ónega, acercan «historias fascinantes de mujeres poderosas y valientes que sobreviven en un mundo no muy fácil para ellas» y en el que Galicia «es un personaje más».
De hecho, los rodajes de la ficción —que finalizaron en julio de 2025— tuvieron lugar en coloridos enclaves de Canarias, Madrid y, sobre todo, Galicia, con escenas grabadas en ubicaciones como Brión, Negreira, Muros, Pontevedra o Combarro, aunque si hay una que destaca sobre las demás es el Pazo do Faramello, ubicado en el Concello de Rois.
Rodajes en Pontevedra de la serie ‘Las hijas de la criada’, adaptación de la novela con la que Sonsoles Ónega ganó el Premio Planeta 2023. / Atresmedia
El pazo de Rois que se convirtió en el Pazo de Espíritu Santo
Las hijas de la criada está ambientada en la Galicia de principios del siglo XX y comienza en una noche del año 1900, cuando nacen dos niñas en el Pazo do Espíritu Santo: Clara (Judith Fernández) y Catalina (Martina Cariddi). La primera es hija de la criada, mientras que la segunda es hija de los Valdés, los propietarios del pazo. Aunque sus orígenes son muy distintos, sus vidas quedarán unidas por una inesperada cadena de traiciones y una venganza que cambiará para siempre el destino de ambas.
Precisamente, el Pazo de Espíritu Santo, uno de los elementos centrales de la serie, tiene en realidad un escenario muy reconocible a solo un paso de Santiago: el mencionado Pazo do Faramello.
Este histórico conjunto fue una de las localizaciones escogidas por el equipo de Las hijas de la criada para recrear la residencia de los Valdés en la ficción. Sus muros de piedra, la abundante vegetación que rodea el edificio y la singular disposición del conjunto permitieron trasladar a la pantalla la imagen de un gran pazo gallego de comienzos del siglo XX.

El Pazo do Faramello puede visitarse previa reserva a través de su página web / pazofaramello.com
Un pazo a las puertas de Santiago con más de 300 años de historia
Más allá de su reciente llegada a la televisión, el Pazo do Faramello cuenta con una historia que se remonta a principios del siglo XVIII. Su construcción comenzó en esta época y el conjunto constituye uno de los ejemplos más singulares del barroco compostelano, con influencias italianas vinculadas al origen de su fundador, el Marqués de Piombino.
Su ubicación es precisamente uno de sus grandes atractivos. El pazo se levanta sobre el cañón del río Angueira, también conocido como río Tinto, en un entorno en el que la arquitectura se integra con la vegetación y el agua.

Vista aérea del Pazo do Faramello / Cedida
La finca se extiende por cerca de 400.000 metros cuadrados y conserva diferentes jardines, zonas boscosas, canales, fuentes, estanques y cascadas.
La primera fábrica de papel de Galicia
Sin embargo, uno de los capítulos más curiosos de la historia del Faramello está relacionado con una actividad que poco tiene que ver con las familias aristocráticas que protagonizan la serie.
En el año 1710 se instaló en el lugar la primera fábrica de papel de Galicia, aprovechando la fuerza del agua del río para desarrollar la actividad industrial. La antigua fábrica forma todavía parte del conjunto patrimonial del pazo y constituye uno de sus elementos más singulares.

Capilla en el Pazo do Faramello / Cedida
El Faramello se convirtió así en uno de los primeros espacios industriales de Galicia, mucho antes de que sus jardines y su arquitectura acabasen convirtiéndolo en uno de los pazos más conocidos del entorno de Santiago.
Una capilla barroca escondida entre los jardines
Otro de los elementos destacados del conjunto es su capilla barroca, construida en 1727. En su interior conserva un retablo relacionado con José Gambino, uno de los grandes escultores del barroco compostelano.
La capilla y el cruceiro del pazo forman además parte del patrimonio protegido, en reconocimiento al valor histórico y artístico del conjunto.
Ahora el Faramello suma una nueva historia a su larga trayectoria: haberse convertido en el Pazo de Espíritu Santo de una serie que acaba de llegar a Antena 3 con cerca de un millón de espectadores.














