Después de no arrancar la pretemporada con el resto de canteranos, Aimar Blázquez la ha acabado con minutos y demostrando una pequeña parte de sus capacidades a Carlos Corberán. El que fue hace no mucho el mejor goleador juvenil de toda España es un ‘9’ que a pesar de su más de metro noventa de estatura va mucho más allá del estereotipo de ariete tosco, es un punta que rebosa recursos por los cuatro costados y que tiene entre ceja y ceja llegar al primer equipo del Valencia CF.
Sus minutos finales contra el Newcastle fueron positivos, dando algo de presencia al equipo en el área y frente al Hércules se soltó mucho más, rozando el gol con una acción de disparo de media distancia después de regatear al lateral del conjunto alicantino, pero el portero repelió su duro disparo. Con todo y con esto, el jugador ya ha presentado su candidatura y la fisionomía del ataque valencianista, que difícilmente cambiará en un mercado en el que las prioridades están en otras zonas del campo, le pueden acabar abriendo la puerta a tener la oportunidad de debutar en partido oficial.
El disparo de Aimar Blázquez / Francisco Calabuig
Mucho más que un rematador
Más allá de si está listo o no para la élite, el perfil futbolístico de Blázquez es más que interesante. Tras su 1’94 de estatura se esconde un futbolista con capacidad para jugar alejado del área y también para atacar el espacio. Es cierto es el remate es su gran virtud, prueba de ello son los 49 goles que marcó en 62 partidos de División de Honor, pero el ariete es mucho más.
Blázquez emerge como un futbolista capaz de jugar de espaldas y, sobre todo, de activar a la segunda línea de ataque. Bien lo saben Leslie Okay o David Otorbi, extremos a los que en el juvenil proyectó y generó espacios en infinidad de acciones. Y es que la capacidad asociativa es uno de los grandes fuertes de un punta que a pesar de su envergadura no es, ni mucho menos, un futbolista lento.
La situación de la delantera le coloca en la recámara
Después de la salida de Lucas Beltrán, la solución del Valencia CF a la delantera de momento es la conversión de Arnaut Danjuma a ‘9’ para acompañar a Hugo Duro y Umar Sadiq, una línea ofensiva no demasiado larga y que viendo el papel del neerlandés la temporada pasada, podría llegar a ofrecerle alguna oportunidad de debutar este curso.
El Valencia CF debe apostar
Al futbolista madrileño le queda solamente un año de contrato y si el Valencia CF confía en él tiene que apostar con una oferta de renovación importante y que le marque el camino hacia el primer equipo. El club quiere que sea la referencia ofensiva del Mestalla este año y que explote todo su potencial, quedando a mano de Carlos Corberán para cuando lo necesite, pero la propuesta debe ser suculenta y con una serie de condiciones que le hagan ver factible esa llegada a Primera División.














