No hay respiro en el incendio que asola la joya natural que alumbró el reino de Aragón. La conjunción de unas temperaturas extremas, un «comportamiento errático» del fuego a causa de los volantazos del viento y un inagotable combustible arbóreo hacen correr el fuego como un caballo desbocado. El siniestro forestal supera ya las 12.000 hectáreas afectadas y mantiene desalojadas a un millar de personas pertenecientes a 18 localidades y un campamento de verano cinco días después del inicio de las llamas, cuyo presunto autor, un trabajador de las obras de renovación de la carretera A-132, ha ingresado este viernes en prisión.
El flanco derecho, el más preocupante desde hace varios días, ha avanzado en dirección a Puente la Reina de Jaca, es decir, hacia el norte. Sin embargo, las tormentas acontecidas por la tarde desplazaron la cola del flanco hacia el entorno del Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña y el fuego entró en la pradera del cenobio, llegando a rodearlo sin alcanzar el edificio, mientras que el monasterio viejo quedó lejos de las llamas un día después de ser cercado por el fuego. Además, a media tarde, un cambio en la dirección del viento ha provocado la reactivación de la cola del flanco derecho, que la noche anterior ya había obligado a evacuar varios municipios.
«Ha sido un día muy, muy duro, con entornos urbanos gravemente amenazados por las llamas, como Binacua, Santa Cruz de los Serós y Las Peñas de Riglos, que hemos conseguido defender gracias al esfuerzo de todos los profesionales», ha lamentado el consejero de Interior del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, quien ha hablado incluso de «situaciones de riesgo» para los efectivos causados por los cambios de dirección del viento. La imprevisibilidad del viento, causado por tormentas secas que no descargaron casi nada de agua en el perímetro del incendio, estuvo a punto de obligar a desplazar el Puesto de Mando Avanzado (PMA), ubicado en Santa María de la Peña.
Cuatro desalojos de madrugada y otros dos durante el día
El quinto día del incendio forestal amaneció gris oscuro, casi negro, después de ordenar la evacuación durante la madrugada de Santa María de la Peña, Triste, La Peña Estación y Yeste. Horas después, el avance de las llamas forzaron el desalojo de Anzáñigo y Atarés, que se suman a los antes evacuados: Villalangua, Salinas de Jaca, Ena Centenero, Bailo, Larués, Arbués, Alastuey, Botaya, Osia, Santa Cruz de la Serós y Binacua. La mayor parte de ellos han sido trasladados a la Escuela Militar de Montaña de Jaca y al municipio de Ayerbe, que ha visitado el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón.
Un operativo sin precedentes en Aragón trabaja en las labores de extinción, con más de 900 efectivos desplegados y 33 medios aéreos, incluyendo tres hidroaviones enviados por Francia, mientras otro incendio originado este viernes amenaza otro corazón verde de Aragón, la sierra de Algairén. Son profesionales pertenecientes al Gobierno de Aragón (Infoar), a la Unidad Militar de Emergencias, al Ministerio de Transición Ecológica, así como decenas de voluntarios que aportan sus tractores y maquinaria agrícola para labrar campos y refrescar zonas calientes con cubas de agua. También prestan apoyo medios llegados desde Cataluña, Navarra, La Rioja, Comunidad Valenciana y Castilla y León.
En lo que se refiere a las comunicaciones, quedó suspendida la circulación ferroviaria en la vía convencional entre Sabiñánigo y Ayerbe, por la que circula el Canfranero. Además, continúan cortadas la A-132 entre Murillo de Gállego y Puente la Reina de Jaca, la A-1205 desde Santa María de la Peña, la N-240 entre Santa Cilia de Jaca y Puente la Reina de Jaca, la A-1603, la pista asfaltada que conecta la N-240 con Alastuey y la HUV-3001 desde Rasal hasta el cruce con la A-1205.
Las previsiones meteorológicas apuntan a una mejora de las condiciones para este sábado, con un descenso de las temperaturas hasta el entorno de los 32 grados en Bailo, donde hoy se han alcanzado los 38, y probabilidad de tormentas cargadas con precipitaciones en toda la zona de Riglos. Si el pronóstico se cumple, el operativo tendrá por fin una jornada de cara para empezar a controlar el incendio después de varios días negros para la historia de Aragón.
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