El músico y artista Víctor Coyote ha fallecido este martes a los 68 años. Según adelanta El País, el músico salió a pasear en bicicleta en Tui, su ciudad natal, y fue encontrado muerto en la carretera, pero no ha trascendido la causa del fallecimiento.
Un perro viejo del underground, un polímata que repartió su talento entre la música, el cómic, la ilustración, la escritura y el audiovisual. Un superviviente de la movida madrileña que miraba esa época sin nostalgia ni grandilocuencias: “Relajémonos un poco: estuvo bien, pero no hay que mitificarla tanto”, aseguró en una entrevista con El Cultural a principios de este año.
Logró el éxito, si entendemos por ello dedicarte toda la vida a lo que te gusta, y hay que reconocerle el mérito de haber sido, junto a su banda Los Coyotes, uno de los pioneros en la mezcla de rock con ritmos latinos por estos lares —además de otros grupos como Radio Futura—.
Nacido en Galicia en 1958, Coyote se instaló en Madrid poco antes de que empezara la Movida. «Quería salir del pueblo, ver mundo», contó a El Cultural. Estudió la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, convertida posteriormente en facultad de la Complutense. En 1979 fundó la banda Los Coyotes, formación vanguardista en la escena del rock español de los años 80.
Inicialmente adscrita a corrientes como el rockabilly y el punk, la formación derivó hacia la integración de géneros latinos como la cumbia o el merengue en sus composiciones de rock. Su discografía incluye trabajos como Mujer y sentimiento (1985) o Las calaveras (1988) y temas como Esta noche me voy a bailar o 300 kilos.
«Cuando estaba en Los Coyotes dimos muchos bandazos, lo cual impidió que nos incluyeran en un determinado cajón estilístico, y eso no facilitó las cosas. Nosotros experimentábamos con ritmos latinos, y en solitario he seguido haciéndolo, aunque en menor medida. Eso ha beneficiado a mi música dándole un sello personal, con una mezcla de influencias y con un interés quizá exagerado —en comparación con otros artistas de este país— por ciertos ritmos y conexiones latinoamericanas», reflexionó el artista a El Cultural.
El grupo se disolvió a comienzos de la década de 1990, cuando Coyote emprendió su camino en solitario con álbumes como Lo bueno, dentro (1995), Lucha de migajas (2000), De pueblo y de río (2014), Las Comarcales (2020).
Una página del cómic ‘El cóndor y la caníbal’, de Víctor Coyote (Astiberri, 2024)
Paralelamente a su faceta musical, el músico gallego desarrolló una prolífica trayectoria como artista visual, ilustrador y diseñador gráfico, con una fuerte influencia del cartelismo popular. Fue autor, entre otras obras, de Cruce de perras y otros relatos de los 80 (Visual Books, 2006), Días de alarma (Salamandra Graphic, 2020), Entresijos (Autsaider, 2023) o El cóndor y la caníbal (Astiberri y Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, 2024)
Nunca buscó con ahínco la fama ni la obtuvo —»No he sabido lo que es tener escolta ni viajar de incógnito»—, al menos no como para llenar “el Movistar Arena, el Wizink Center ni el Palacio de los Deportes”, que son la misma cosa y fue cambiando de nombre ante sus ojos. A él le pegaba mucho más la sala El Sol, templo para melómanos, donde presentó en enero su último disco, el recopilatorio El propio.
Su discográfica, El Volcán, ha lamentado su pérdida en su cuenta de Instagram. «Una persona y un artista único e irrepetible, de esos seres que nunca miraban hacia atrás y siempre miraban hacia delante. Todo lo bueno está por venir».














