Hay un detalle que resume el estado de ánimo con el que Carlos Domínguez llega a Oviedo. Anteanoche, cuando se cerró el fichaje, el club azul le pidió al zaguero un vídeo desde Vigo para anunciar en redes su llegada. Él contestó que podía grabarlo con la camiseta del Oviedo puesta, porque la tenía en casa, algo que sorprendió en el club azul. El motivo: en el partido de la pasada temporada entre ambos equipos, se la había cambiado a Costas. La tenía guardada mucho antes de saber que la iba a necesitar.
Durante años, la principal virtud de Carlos Domínguez no estuvo en su pierna izquierda ni en el juego aéreo. Estuvo en saber esperar. Esperó su oportunidad en el filial del Celta, aceptó bajar de categoría cuando necesitaba minutos y convivió durante temporadas con dos vestuarios sin una mala palabra. A los 25 años ha decidido que ya ha esperado suficiente. Después de entrar en A Madroa siendo un niño, el central vigués hace por primera vez las maletas para jugar una temporada lejos de su Celta. Su destino es el Oviedo. Y detrás de la cesión queda la historia de un futbolista que ni siquiera empezó siendo defensa.
El Oviedo y el Celta de Vigo hicieron ayer oficial la cesión de Domínguez durante la temporada 2026/27. El jugador, cuyo interés por parte del club azul fue adelantado por LA NUEVA ESPAÑA el pasado 17 de julio, ya se entrenó ayer en El Requexón a las órdenes de Calero.
Nacido en Vigo en 2001, Domínguez se formó íntegramente en la cantera celeste. Debutó con el filial en 2020 en un choque ante el Zamora, y esa misma campaña dio el salto al primer equipo: el 9 de mayo de 2021 salió al césped de La Cerámica para enfrentarse al Villarreal, entonces a las órdenes de Eduardo Coudet. Pese a estrenarse tan pronto en Primera, siguió ligado al filial hasta la 2023/2024, cuando pasó a formar parte de la primera plantilla con plenos derechos. Con el Celta acumula 64 partidos en Primera División, trece de ellos la pasada temporada. Ahora llega cedido a Oviedo para reforzar su zaga.
La historia de Domínguez empieza mucho antes de A Madroa. A los cinco años empezó a jugar en el Independiente de Traviesas, pasó una temporada por el Areosa y de ahí entró en la cantera del Celta. Hubo, incluso, una pequeña desviación deportiva: pasó un año jugando a balonmano en el Seis do Nadal, deporte que conocía bien su padre, José Carlos, portero durante ocho años en el Novás. Al final se quedó con el fútbol. Su padre contaba ya en 2021 que, desde muy pequeño, Carlos repetía que algún día quería jugar en el Celta.
No es el relato habitual del niño prodigio. «Nunca fue el mejor de su equipo, pero creció y llegó a base de trabajo», resume José Carlos, su padre, en una entrevista en el «Faro de Vigo», de Prensa Ibérica, grupo que también edita LA NUEVA ESPAÑA, que cada temporada le advertía de que debía aprovecharla porque podía ser la última. Claudio Giráldez, que lo entrenó en la cantera, lo recuerda como un futbolista que no se quejaba, escuchaba y era competitivo y autoexigente. Años más tarde, Onésimo Sánchez usaría una imagen parecida para describirlo: una esponja, por su capacidad para aprender y seguir trabajando incluso cuando no jugaba.
Domínguez no nació central. De pequeño jugaba en el centro del campo, incluso de extremo, y todavía en cadetes era un futbolista de perfil ofensivo. Fue Claudio Giráldez quien decidió retrasarlo. Coincidió con un estirón considerable que le restó velocidad para jugar en el medio, y el técnico vio ahí un central donde el propio Carlos todavía no lo veía. Al principio, según cuenta el propio Giráldez, el cambio de posición no le hizo demasiada gracia. Con el tiempo, Carlos acabó bromeando con él diciéndole que era central gracias a él.
Durante años, cuando pudo salir para tener minutos, Domínguez prefirió quedarse a esperar. En 2023, con el Sporting interesado, eligió seguir en Vigo. Pero la 2025/26 fue distinta. Jugó solo 13 partidos entre Liga, Copa y Europa y cerró los dos últimos meses de temporada sin minutos. Este verano asumió que necesitaba continuidad. Lo significativo, es que tenía alguna alternativa en Primera División y aun así priorizó bajar a Segunda para jugar más. El Oviedo, que llevaba tiempo detrás de él, encontró así la puerta abierta.
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