Cada vez hay más proyectos que quieren conectarse a la red eléctrica, pero no pueden hacerlo porque en la zona que buscan no hay capacidad firme disponible. Sin embargo, que una red esté saturada no significa que se esté utilizando toda capacidad en todo momento. Hay horas y periodos en los que esa red está en desuso y que podrían aprovecharse.
Y eso propone hacer la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en una resolución del 31 de julio, publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El organismo permitirá al operador de la red de transporte, Red Eléctrica, y a las empresas distribuidoras otorgar «permisos de acceso flexibles» a la demanda a sus redes.
Los consumidores podrán solicitar estos permisos en zonas donde no haya capacidad disponible firme, pero sí sea posible conectarse con ciertas condiciones, por ejemplo, reduciendo o adaptando su consumo cuando sea necesario para no comprometer la seguridad de la red.
Por ejemplo, si una fábrica necesita una potencia de 20 MW, pero la red de la zona no puede garantizar esos 20 MW durante todas las horas del año. En lugar de rechazar la conexión, la empresa podría obtener un permiso de acceso flexible, que significa que podría consumir los 20 MW normalmente, pero en determinados momentos tendría que reducir su consumo o adaptarlo a las condiciones de la red.
Según la CNMC, los permisos de acceso flexible permitirán aprovechar mejor las redes ya existentes y facilitarán la conexión de nuevos consumos, «impulsando así la electrificación, contribuyendo a la descarbonización y a la independencia estratégica de combustibles fósiles». Además, esta mayor flexibilidad irá acompañada de más control, más información en tiempo real y una mejor coordinación por parte de los distribuidores, según el organismo que preside Juan José Ganuza.
Cuatro tipos de permisos
Esta flexibilidad se articula a través de cuatro modalidades específicas de permisos. La primera se denominaba ‘Permiso tipo 0’, se aplica en las redes de distribución y permite consumir una determinada potencia solo en las horas previamente autorizadas.
El ‘Permiso tipo 1’ está pensado para instalaciones de la red de distribución peninsular que cumplen las condiciones para tener acceso firme en circunstancias normales. Si se produce un problema en algún elemento de la red, la instalación podrá ser desconectada de forma remota para evitar sobrecargas y garantizar la seguridad del sistema.
La tercera modalidad, el ‘Permiso tipo 2’, se dirige a instalaciones con más de 1 megavatio (MW) de potencia flexible conectada a redes de distribución peninsulares. En este caso, el gestor de la red podrá pedir al consumidor que reduzca una parte o la totalidad de su consumo, bien de forma inmediata o siguiendo un programa previamente establecido.
Finalmente, el ‘Permiso tipo 3’ se aplica a instalaciones de consumo de más de 1 MW de potencia flexible conectada directamente a la red de transporte. En este caso, el consumidor deberá estar preparado para reducir su consumo cuando el operador del sistema se lo solicite, siempre por motivos relacionados con la seguridad de la red.
Almacenamiento
Las instalaciones de almacenamiento, como las centrales de bombeo y las baterías, se tratarán como instalaciones con acceso flexible, para ayudar a liberar capacidad de la red para otros usos. La razón es que una batería no consume electricidad constantemente. Puede cargarse cuando existe capacidad disponible y dejar de hacerlo cuando la red está más congestionada.
De esta forma, se puede utilizar el almacenamiento como una herramienta para hacer un uso más eficiente de las redes y, al mismo tiempo, se libera capacidad para que otros consumidores puedan conectarse
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