Volver al Barça había sido el gran sueño de Laia Aleixandri. El club de su vida. El lugar al que siempre quiso regresar desde que, siendo todavía una niña de la cantera, tuvo que marcharse por falta de espacio en el primer equipo. Y cuando el fútbol finalmente le devolvió el camino a casa, la defensa no tardó en demostrar que estaba preparada para asumir el reto.
Su primera temporada como azulgrana estaba siendo exactamente lo que había imaginado. Protagonismo, jerarquía y rendimiento inmediato. Hasta que, en febrero, el fútbol volvió a frenarla en seco. En los cuartos de final de la Copa contra el Real Madrid sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla. El 10 de febrero pasó por el quirófano y comenzó un camino que, seis meses después, empieza a llevarla de nuevo hacia el césped. Hoy se cumplen exactamente seis meses de aquella operación. Y Laia puede decir que ha dado un paso más.
La evolución de la defensa sigue los plazos previstos. Primero llegó el reposo, después el trabajo de fuerza en el gimnasio y, progresivamente, el retorno a la carrera. Ahora ha empezado una nueva fase especialmente simbólica: volver a pisar césped. Todavía lo hace de manera individual y al margen de sus compañeras, pero ya puede volver a sentir bajo sus botas una superficie que durante meses ha tenido que mirar desde lejos.
En el ‘stage’ de Andorra, además, ya se la ha visto incluso tocando balón. Un pequeño detalle que, dentro de un proceso tan largo, adquiere una dimensión especial. No significa que su regreso esté cerca —todavía queda camino por recorrer—, pero sí que la recuperación empieza a incorporar cada vez más elementos propios de una futbolista.
Un regreso sin prisa
Aleixandri afronta esta segunda temporada en el Barça todavía lesionada. No hay fechas marcadas ni ninguna intención de acelerar los plazos. Su regreso llegará cuando el cuerpo y las sensaciones indiquen que está preparada. La prioridad sigue siendo recuperar bien la rodilla, ganar fuerza y reconstruir progresivamente todas las capacidades que necesita una futbolista de élite antes de volver a competir. Sin atajos y sin ponerse presión.
Porque Laia ya sabe lo que significa vivir una temporada en el Barça sin poder disfrutarla completamente sobre el césped. La campaña pasada terminó con cuatro títulos posibles, aunque no pudo levantar ninguno vestida de corto. Se perdió la Supercopa por una lesión muscular y, pese a participar durante el curso tanto en Liga como en Copa y Champions, una nueva lesión, más grave, le apartó del tramo decisivo de las tres competiciones. Aun así, sus compañeras y el ‘staff’ se encargaron de que nunca dejara de sentirse parte de los éxitos. La arroparon, la hicieron partícipe de las celebraciones y le recordaron que también era suya aquella temporada histórica.
Laia Aleixandri ganó el póker en su primera temporada con el Barça de su vida / FCB
Ahora comienza una segunda oportunidad. Y aunque todavía tendrá que vivir parte de ella desde fuera, el simple hecho de volver a pisar el césped supone también recuperar una pequeña parte de esa vida que la lesión le arrebató.
Una líder más cerca del grupo
Su regreso al césped también tiene importancia más allá de lo individual. Aleixandri es una jugadora especialmente importante dentro del vestuario. Por lo que aporta como futbolista, pero también por lo que representa. Entiende el Barça, conoce la exigencia de defender este escudo y tiene una capacidad de liderazgo innata. Por eso, aunque todavía trabaje al margen del grupo, cada paso que da en su recuperación también la acerca físicamente a unas compañeras que nunca han dejado de sentirla como una más.
Laia está todavía lejos de volver a jugar. Antes tendrá que completar muchas etapas: recuperar toda la fuerza, aumentar progresivamente las cargas, trabajar cambios de dirección y acciones específicas de fútbol, incorporar cada vez más elementos con balón y, más adelante, regresar al trabajo colectivo. Pero después de seis meses de reposo, gimnasio, carrera y paciencia, ya vuelve a pisar césped. Un paso más. Y, para ella, probablemente uno de los más especiales













