Jaca y Ayerbe acogen a vecinos evacuados por el incendio de Las Peñas de Riglos

Jaca se ha convertido este lunes en punto de acogida para los vecinos evacuados de varias localidades próximas al incendio forestal declarado en Las Peñas de Riglos. El pabellón Monte Oroel ha sido preparado para atender a las personas que han tenido que abandonar sus hogares ante la evolución del fuego. De momento, 35 personas están alojadas de las 120 afectadas.

Incendio en Peñas de Riglos

Las evacuaciones se amplían

Las primeras localidades afectadas por las órdenes de desalojo fueron Villalangua y Salinas de Jaca. A medida que avanzaba la tarde y la situación evolucionaba, las medidas preventivas se extendieron también a Ena y Centenero.

En estos dos últimos núcleos, los vecinos recibieron además un aviso mediante el sistema ES-Alert, utilizado para trasladar directamente a los teléfonos móviles de la población las instrucciones de las autoridades. El mensaje indicaba la necesidad de abandonar las localidades y dirigirse hasta Jaca.

La situación permanece bajo vigilancia en otros tres municipios. Protección Civil ha puesto en preaviso a los alcaldes de Arbués, Bailo y Alastuey ante la posibilidad de que el avance del incendio pueda hacer necesario ampliar las evacuaciones.

Desde el Gobierno de Aragón se ha precisado que estos avisos no constituyen por ahora una orden de desalojo. Su finalidad es disponer de un censo actualizado de las personas que permanecen en cada núcleo y detectar posibles casos de vecinos que puedan necesitar ayuda específica para una eventual evacuación.

Nubes de humo desde el pueblo de Osia

SE

Nubes de humo desde el pueblo de Osia

Humo y cenizas llegan hasta Jaca

La proximidad del incendio también se ha dejado sentir en Jaca. La ciudad ha recibido cenizas procedentes del fuego, mientras el humo acumulado en la atmósfera ha modificado notablemente el aspecto del cielo.

Vistas desde la corona de los Cuervos de Jaca

COPE. PAOLA BANDRÉS

Vistas desde la corona de los Cuervos de Jaca

Durante la tarde, la presencia de partículas en suspensión dio al cielo una tonalidad amarillenta y dejó el sol parcialmente oculto tras una capa de humo. El disco solar apenas podía distinguirse con claridad, en una imagen que reflejaba la intensidad del incendio y las condiciones atmosféricas generadas por la humareda.

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