El presidente del Gobierno marcó el arranque de curso con sus palabras. Un anuncio. El Rey viajará a Ceuta y Melilla, hay «argumentos y razones» para que «por fin» vaya. A partir, de ahí, ninguna concreción. Cero. Y no porque el Ejecutivo se guarde sus cartas. Es que, directamente, no ha comenzado a repartirlas. «No hay fecha» para esa visita. Pero, en todo caso, tal y como advierten fuentes de la Moncloa, «no será inminente«. «Quizá el año que viene», añaden desde el círculo más próximo a Pedro Sánchez, sin cerrar por tanto ninguna puerta, y asegurando que no «preocupa» la reacción que pueda dar Marruecos.
La posibilidad de que Felipe VI se desplazara a Ceuta empezó a rebotar muy poco después de la avalancha migratoria del 30 y 31 de julio, cuando entraron ilegalmente en la ciudad autónoma más de 70.000 personas. El 1 de agosto, fuentes de la Zarzuela trasladaron que el jefe del Estado estaba siguiendo con «gran preocupación e indignación» lo ocurrido en las horas previas en Ceuta y subrayó que «el Estado debe velar por seguridad y por evitar que estos hechos […] vuelvan a repetirse», una afirmación inusual que deslizaba cierta reconvención al Gobierno. Días más tarde, el Rey despachó con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en el palacio de Marivent, y tras el encuentro este trasladó que el monarca estaba «comprometido con su visita» al enclave.
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El viaje es muy delicado por el peligro de soliviantar a Rabat: en 2007, en el único viaje de los Reyes a las dos ciudades, entonces Juan Carlos I y Sofía, Mohamed VI llamó a consultas a su embajador
Pero la agenda del jefe del Estado se coordina con el Gobierno. Y más una cita tan delicada como esta. Por algo solo hay un precedente en democracia: la visita a las dos ciudades autónomas de los reyes Juan Carlos I y Sofía en 2007, que generó un profundo malestar en Rabat, que incluso llamó a consultas a su embajador en Madrid. Desde agosto, el PP ha presionado para que Felipe VI haga ese viaje sin dilación. Ya. Y acusaba al Ejecutivo de frenarlo. Por eso, según la Moncloa, Sánchez, el pasado lunes en su entrevista en Hoy por hoy, en la SER, quiso salir al paso y dejar claro que no se opone. Es más, la cree oportuna, razonable, porque hay «argumentos» para que «por fin» acuda por primera vez durante su reinado —que se extiende por algo más de 12 años, desde junio de 2014, y no por más de 20, como por error dijo el presidente—. Esa visita «se hará», pero solo «cuando se den las condiciones para ello». «Es una visita que, lógicamente, tendremos que coordinar y trabajar con la Casa Real».
El líder socialista no dio más datos. No precisó nada. Este martes, el PP volvió a empujar. Como aseguró su portavoz nacional, Borja Sémper, a su partido le habría gustado que ese viaje se hubiera producido ya y en cualquier caso espera que se celebre «en breve». «La Jefatura del Estado debe de estar condicionada sólo por los intereses nacionales y por los intereses de los españoles no por intereses externos o por intereses de terceros sí y me quedo aquí», sostuvo en Las mañanas de RNE.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, tampoco ofreció más datos. Esa visita «todavía no está organizada«, aseveró, y los detalles se darán a conocer «como siempre, cuando se conozcan todos y cada uno de esos detalles». La ministra puso el énfasis en que las relaciones con la Casa Real «son buenas», como lo prueban, agregó, los despachos habituales con el monarca, el último de los cuales se produjo este pasado lunes y estaba agendado desde antes del verano. Saiz recalcó, frente a la presión del PP, que el Ejecutivo «no solamente» no veta el desplazamiento de Felipe VI, sino que considera que «ha llegado el momento de que esa visita se produzca». Las palabras de Sánchez el lunes, cuando en la SER remarcó que él sí había ido a Ceuta en varias ocasiones en sus ocho años en el poder y el Rey, no fueron «ningún reproche» al monarca, esgrimió la ministra. Lo que pretendía el presidente, reforzaban sus colaboradores, era desmentir el «bulo» instalado por el PP de que él estaba boicoteando ese viaje real.
Esperamos que Marruecos entienda que somos un país soberano», subrayan en la Moncloa, donde insisten en que no hay ninguna «evidencia» de que el país vecino participara o tolerara el cruce masivo
Fuentes de la Moncloa subrayan que no «preocupa» la respuesta que pueda llegar de Rabat cuando se materialice ese desplazamiento del Rey a las dos ciudades autónomas. «Esperamos que entiendan que España es un país soberano«, señalan. Lo cierto es que el Gobierno se ha andado con más que pies de plomo a la hora de definir esta crisis. En ningún momento ha culpado a Rabat. Todo lo contrario. La tesis defendida por Sánchez en la SER, como antes sus ministros y después también en su equipo, es que no hay ninguna «evidencia», ni «prueba», ni «indicio» de que Marruecos participó o alentó en la entrada masiva de migrantes por la frontera. «Tenemos evidencia de lo contrario, de hecho. Es un hecho abrumador que en la noche del 30 de julio logró empezar a dispersar columnas de personas que querían cruzar y también es un hecho que el 31 dejaron de pasar migrantes por la frontera. Y sin que hayamos firmado nada nuevo tomó la decisión de levantar la frontera para que pudieran retornar voluntariamente sin problema. Mayor elemento de colaboración no es imaginable. Lo demás son teorías de la conspiración», señalan fuentes monclovitas, que insisten en que el reino alauí no podría haber frenado la riada humana del jueves 30 «sin usar la violencia».
El presidente, de hecho, achacó la avalancha del 30 y 31 de julio a la desigualdad estructural entre los dos países y la utilización del «bulo» de que la sentencia del Supremo del 8 de julio permitía alcanzar España cruzando a nado sin ser devuelto, y cargó contra Rusia e Israel por aventar esa propaganda. Este martes, Saiz esgrimió que el Ejecutivo tiene «evidencias» de que la «internacional ultra» y foros digitales» de los dos países amplificaron lo sucedido en Ceuta para «fracturar, polarizar Europa y, por ende, la sociedad española». La ministra se remitió a informes internos del Ministerio de Asuntos Exteriores y al hecho de que la Comisión Europea señalara el 6 de agosto a Moscú como un «foco de desinformación» sobre lo ocurrido en la ciudad autónoma.
No inquieta la reacción de Rabat, aseguran en la Moncloa, aunque lo previsible es que la haya. En 2007, Mohamed VI no solo llamó a consultas a su entonces embajador en Madrid, Omar Azziman, sino que su Gobierno tildó de «iniciativa reprochable» la visita de Juan Carlos I y Sofía a las dos ciudades autónomas, consideradas por Rabat como territorios «ocupados» pese a que jamás pertenecieron al reino alauí ni son consideradas colonias por Naciones Unidas. El Ejecutivo quiere darse primero tiempo a superar la crisis humanitaria en Ceuta, y eso le llevará meses. Por eso no es su prioridad organizar ese viaje. «Ahora no es inminente. Veremos cómo lo gestionamos [con Marruecos] cuando suceda. No hay fecha, quizá el año que viene«, sostienen fuentes muy cercanas a Sánchez.
Sin embargo, una vez se traspase el umbral de este año, España se sumergirá en un largo proceso electoral. Los comicios seguros son las municipales y autonómicas de mayo de 2027, y las generales podrían celebrarse antes o inmediatamente después, como máximo en julio, así que cabría incluso que el viaje se pospusiera hasta la siguiente legislatura, tal vez con un Gobierno distinto si, como auguran las encuestas, el PP logra sumar mayoría absoluta con Vox. Así que la visita a Ceuta y Melilla del Rey podría tardar meses en consumarse.
Para el Ejecutivo, lo prioritario es dar salida a una crisis que se ha enquistado y que está agudizando el hartazgo de los ceutíes, y por eso aprobó este martes un plan de choque de 309 millones
Para el Ejecutivo, lo prioritario es dar salida a una crisis que se le ha enquistado sobremanera por la tardanza en la reacción inicial. Este martes, el Consejo de Ministros aprobó un plan de choque dotado con 309 millones de aquí a finales de año, 118 millones de los cuales se destinarán a la acogida humanitaria, 90 a seguridad, 80 al relanzamiento económico (y las ayudas a las empresas y a los trabajadores, con 50 millones en avales del Estado) y 21 para el refuerzo de los servicios públicos. Ya se han habilitado 3.400 plazas para atender a los migrantes —frente a las 500-600 existentes antes del cruce del 30 y 31 de julio, lo que representa, enfatizó el ministro al frente del mando único, Ángel Víctor Torres, siete veces más— y se llegará a las 6.000. Lo que Sánchez pretende combatir con este real decreto ley es la sensación, muy extendida en Ceuta, de que el Gobierno ha «abandonado» a sus ciudadanos, que los ha dejado tirados, haciendo que la situación se agravase sin buscar soluciones.
La tramitación de los expedientes de mayores y menores consumirá, probablemente, meses, a pesar del refuerzo de personal (hasta de abogados de oficio, que pasan de tres a 18, subrayó Torres). El Ejecutivo cree que una vez que todos los migrantes estén filiados y bajo un techo donde dormir y asearse, la situación en Ceuta podrá empezar a desinflamarse. No hay previsión de traslados a la Península porque la intención del Gobierno es devolver al mayor número de personas posible, incluidos menores, en este caso acudiendo a la figura del reagrupamiento familiar, aunque es consciente de que los casos, en este último supuesto, el de los chavales que retornan con los suyos a Marruecos, serán los mínimos. En el Ministerio de Política Territorial esperan que una próxima sentencia del Supremo sobre la solicitud de asilo contribuya a clarificar las competencias de cada administración.













