A las 7.34 horas de la mañana, la tierra tembló en Colombia y el pánico se adueñó de sus habitantes. Cristina se encontraba en su casa, un cuarto piso, en Armenia, la capital del departamento del Quindío, en el oeste de Colombia, que ya sufrió en 1999 un terremoto muy fuerte con 1.185 muertos en la zona cafetera del centro del país. Para Cristina, el de este lunes ha sido mucho peor. «Ha sido muy duro, muy duro, muy largo, demasiado largo«, recuerda en declaraciones a EL PERIÓDICO.
El balance de muertos, aún provisional, ya supera el centenar en todo el país y decenas de edificios se han derrumbado en varias poblaciones. Armenia, situada en la cordillera de los Andes, bajo la cual friccionan las placas de Nazca y Sudamérica, no ha sido una de las localidades más afectadas y según explica Cristina, aún no se han reportado fallecidos.
Tras el seísmo, esta mujer decidió bajar a la calle y pudo comprobar la destrucción provocada por el movimiento telúrico. Las grietas son ahora un elemento común del paisaje. En su apartamento, en las escaleras, fachadas… «Fue un susto muy horrible, fue muy tenaz», añade antes de explicar que los comercios no han abierto. «Está todo cerrado, no hay supermercados o panaderías abiertas. Gracias que tenemos comida en casa. Esperamos que mañana se haya recuperado todo».
Espacios abiertos
En Medellín el terremoto también se sintió con menos fuerza que en Cali, Pereira o Cochó, la zona del epicentro del seísmo. Valentina Cordero se estaba adecentando para empezar su jornada laboral cuando la televisión y los platos de la cocina empezaron a temblar, dice al otro lado del teléfono esta diseñadora gráfica de 24 años. «He vivido varios temblores, pero ninguno de tanta magnitud. Aquí en Cali no hubo tanta catástrofe quizás porque, como dicen las malas lenguas, estamos rodeados de montañas». Tras el shock inicial le costó reaccionar y cumplir con los protocolos para salir a la calle en busca de espacios abiertos. «Allí nos encontramos a todo el mundo en pijama esperando a que todo se calmara».
Pasó cuatro horas en la calle. Buscó refugio en la universidad, pero cuando trataba de entrar el centro fue evacuado por una alerta de réplica. «Ahorita que volví a casa encontramos grietas en el edificio”» dice con la calma recuperada. A su prima le sorprendió cuando iba en moto con su marido. Casi se caen, tuvieron que agarrarse a un poste. Alguna mujer mayor lloraba del susto.
«El minuto más largo de mi vida»
Piedad también estaba en casa, en la ciudad de Ibagué (capital del departamento de Tolima), en un quinto piso, cuando de repente todo empezó a moverse. «Parecía que estuviéramos en una barca, la ondulación fue terrible, cayeron pedazos de material de los edificios, vidrios y la gente se lanzó a las calles», relata.
Para Piedad, acostumbrada a los terremotos, este ha sido «el más intenso» que se recuerda en la zona en mucho tiempo. «Se sintió inicialmente suavecito, luego empezó a subir de intensidad, y cuando parecía que iba parando, de nuevo se sintió fuerte. Fue una cosa horrible, se escuchaban vidrios caer en la calle, a la gente gritando y llorando», señala. «Luego me dijeron que fue un minuto lo que duró, fue el minuto más largo de toda mi vida, fue aterrador».
Igual que Cristina, esta vecina de Ibagué bajó a la calle cuando pasó el terremoto. «Muchas personas estaban absolutamente colapsadas del sistema nervioso. Yo casi no podía caminar». Dos horas pasó en la calle «pendiente de una réplica o algo horrible que pudiera pasar», y luego se reunió con otros vecinos más en el primer piso. En comunidad, el susto se lleva mejor.
Ahora esta mujer está pendiente de la suerte que han corrido sus familiares. Tiene un primo en Pereira, una de las ciudades más afectadas, y otros allegados en Medellín, «pero están completamente incomunicados».
Presentando el telediario
A Víctor Obando, el terremoto le pilló presentando el informativo en al televisión local de Andes Antioquía. «Teníamos un invitado, el líder de los cafeteros Aleksánder Taborda. Andes Antioquia es colindante con el departamento del Chocó, donde ha tenido lugar el epicentro», explica. Intentaron mantener la calma, pero al cabo de 10 segundos, cuando vieron que no paraba, decidiero suspender la retransmisión.
«Dicen que fueron 12 segundos, pero a mi me pareció una eternidad. No fue solo el terremoto, sino que en seguida vinieron las réplicas», añade Víctor, antes de explicar que, según los expertos, este temblor se sintió tan fuerte por la «calidad del suelo». En Antioquía tampoco no se han registrado muertos por el momento, y hay 41 viviendas afectadas «que se han derrumbado o presentan daños».
Edificio derrumbado en Cali
En Cali, un edificio se vino abajo en segundos. Quedaron a la vista toneladas de cemento, hierros retorcidos y polvo reducidas a polo. Los gritos de ayuda llegaron debajo de los escombros. Carlos Saavedra pudo salir. «Estábamos en el comedor y se cayó eso, y a mí me rescataron de primero. Yo estoy aquí con mi hija y con la familia, pero ¿qué esperanzas puede haber? Yo no creo… Dios mío bendito, no. ¡Ayudaaa, alcaldee! Necesitamos cuerpos de socorro aquí». Otros también tuvieron suerte. No todos. «Ellos eran cinco, y el perro. Pero rescataron a una de las trillizas, que está en la clínica», dijo al diario El Colombiano. Freedy Otálora llevaba bidones de agua para socorrer a quien los necesitara, pero el principal desvelo tenía que ver con su esposa. «Estaba en el cuarto piso cuando ocurrió el colapso. No sabemos nada de ella. Estaba hablando con el hijo en ese momento porque iba a sacar a pasear el perro y creemos que está en alguna parte de las gradas».
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