La llegada a España puede suponer todo un cambio para quienes aterrizan en el país procedentes de otros lugares, especialmente cuando existen necesidades alimentarias específicas. Es el caso de Ornella Giuliana, una argentina con celiaquía que acaba de instalarse en España y que ha compartido en TikTok su sorpresa al descubrir la variedad de productos sin gluten disponible en los supermercados.
“Es mi primer día acá y no volveré a mi país, hice esta compra sin gluten por 30 euros”, comienza diciendo la joven en el vídeo, en el que muestra algunos de los alimentos que ha encontrado durante su primera compra. La grabación rápidamente ha llamado la atención por la reacción de Giuliana ante productos que, para muchos consumidores españoles, forman parte de la oferta habitual de cualquier supermercado.
Pan sin gluten. / EP
Uno de los descubrimientos que más sorprende a la argentina son las tortillas de maíz sin gluten, aunque el producto que más ilusión parece hacerle es el pan de una conocida marca. “Y esto, esto, esto es la joya. O sea, pan Bimbo sin gluten”, exclama mientras enseña el producto frente a la cámara.
La reacción tiene todavía más contexto cuando explica que lleva años sin poder consumir gluten. “Yo hace cinco años no como gluten y no como pan sin gluten”, señala Giuliana, antes de mostrar su sorpresa al comprobar que puede encontrar un producto de este tipo de una marca tan conocida. “Esto no tiene gluten y es Bimbo. ¿Qué?”, añade.
La diferencia que encuentra la argentina no se limita a un producto concreto. En España, los alimentos aptos para personas con celiaquía cuentan con una presencia cada vez mayor en los supermercados, donde es habitual encontrar zonas dedicadas específicamente a productos sin gluten. Pan, pasta, galletas, tortillas o diferentes preparados forman parte de una oferta que permite a los consumidores disponer de más alternativas.
La situación resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta que la celiaquía también tiene una presencia importante en Argentina. Los estudios internacionales sitúan su prevalencia aproximadamente en torno al 1% de la población, mientras que las asociaciones de pacientes han advertido en diferentes ocasiones del elevado coste que pueden alcanzar los alimentos específicos para quienes necesitan seguir una dieta estrictamente libre de gluten.
Uno de los principales problemas para las personas celíacas no es únicamente el precio de estos productos, sino también su disponibilidad. En determinados lugares pueden resultar más difíciles de encontrar, obligando a los consumidores a recurrir a establecimientos especializados o a dedicar más tiempo a localizar alimentos que puedan consumir con seguridad.
En este sentido, la experiencia de Giuliana pone el foco en una diferencia que para una persona recién llegada puede resultar especialmente evidente. Lo que para muchos consumidores españoles es un producto más dentro de la estantería del supermercado, para ella representa la posibilidad de encontrar con facilidad alimentos que llevaba años sin poder consumir.
España también cuenta con medidas destinadas a facilitar el acceso a opciones sin gluten en determinados ámbitos. La normativa y las recomendaciones relacionadas con la alimentación de las personas celíacas han ido ganando peso, mientras que supermercados y establecimientos de restauración han ampliado progresivamente su oferta de productos específicos.
No obstante, la experiencia de Giuliana no debe interpretarse como una comparación absoluta entre los dos países. Una compra de 30 euros no permite determinar por sí sola qué lugar resulta más barato para una persona celíaca, ya que entran en juego factores como los salarios, el poder adquisitivo, la inflación y el precio concreto de cada producto.
Su vídeo sirve, en cualquier caso, para mostrar cómo algo tan cotidiano como hacer la compra puede convertirse en todo un descubrimiento cuando se llega a un país nuevo. Para Ornella Giuliana, encontrar tortillas, pan y otros productos sin gluten con tanta facilidad ha supuesto una de sus primeras sorpresas desde su llegada a España. Y su reacción refleja hasta qué punto el acceso a determinados alimentos puede marcar la experiencia diaria de una persona con celiaquía.









