Ni grandes inversiones, ni refuerzo inmediato de las fronteras actuales. El Gobierno no prevé aprobar de forma inminente un incremento de las medidas de seguridad y contención de las vallas terrestres o marítimas de Ceuta y Melilla a pesar de la avalancha de más de 72.000 personas que entraron en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. El Ministerio del Interior considera «suficientes» las barreras actuales y pone el acento en que se han reforzado de forma continua en los últimos años. Eso sí, fuentes de Interior añaden que las seguirá adaptando y ampliando según lo considere necesario.
En total, el Ejecutivo ha invertido 79 millones de euros en reforzar las dos únicas fronteras terrestres que la Unión Europea tiene con África, según ha podido saber EL PERIÓDICO: 37 millones en Ceuta y 42 millones en Melilla. En enero de 2019, el Consejo de Ministros aprobó un plan de medidas a corto y largo plazo para reforzar y modernizar estas fronteras con el menor riesgo posible para los migrantes y para los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En Ceuta, los citados 37 millones se han destinado a sustituir el sistema analógico de cámaras de vigilancia por un nuevo sistema más avanzado que mejora la calidad de la imagen y facilita la identificación de los extranjeros a mayor distancia, elimina zonas de sombra y permite la visión nocturna. Además, se ha instalado un nuevo vallado en las zonas más vulnerables de la frontera ceutí y se han sustituido las antiguas y lesivas concertinas por peines.
Trabajos de reparación de las vallas en la frontera de Melilla en una imagen de esta misma semana. / Giner / EFE
Como explican fuentes de Interior, las concertinas -alambre con cuchillas instalado en la parte superior de la valla- suponían un riesgo de lesiones graves para los que intentaran cruzar la valla y han sido paulatinamente sustituidas por peines invertidos, esto es: estructuras metálicas formadas por tubos que sobresalen y se inclinan hacia el lado marroquí de la valla. No tienen cuchillas, pero su geometría pretende dificultar que una persona pueda agarrarse o superar la coronación de la valla. Según el Ministerio que dirige Fernando Grande-Marlaska, estos dispositivos presentan una dificultad igual o mayor para ser superados que las concertinas y no implican el mismo riesgo de lesiones. Además, se cambió el vallado del espigón del Tarajal.
Ahora mismo, se está trabajando en el proyecto de ejecución para la consolidación y la rehabilitación del espigón de Benzú. Por último, se van a destinar 66 millones de euros para construir una nueva Jefatura Superior de la Policía Nacional de Ceuta y una nueva Comandancia de la Guardia Civil en la ciudad.
En Melilla, por su parte, el Ejecutivo ha ejecutado una mejora de la red de fibra óptica y ha ampliado el sistema de circuito cerrado de televisión (CCTV) de todo el perímetro fronterizo. Se ha mejorado el vallado exterior y la malla existente. Además, se van a destinar 33 millones de euros a demoler y construir una nueva Jefatura Superior de Policía y se va a rehabilitar la Comandancia de la Guardia Civil.
Subida de las plantillas de Policía Nacional y Guardia Civil
En cuanto al refuerzo policial, la respuesta de Interior es la misma: no está previsto un refuerzo inmediato por la avalancha de la semana pasada porque ya se ha ido acometiendo una ampliación de las plantillas en los últimos años tras los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. Desde 2018, cuando Pedro Sánchez fue elegido presidente, la plantilla de la Policía Nacional en Ceuta se ha ampliado en 136 agentes, pasando de 504 en 2018 a 640 a finales de 2025, un 27% más. La de la Guardia Civil en Ceuta ha crecido en ocho años en mucha menor medida: de los 584 en 2018 a 597 en la actualidad, 13 agentes más, un incremento del 2,23%.
Además, Ceuta y Melilla pueden contar en cualquier momento con el refuerzo de unidades procedentes de toda España. En la crisis de la pasada semana, Interior desplazó a Ceuta tres unidades de intervención policial (UIP) -los llamados antidisturbios- desde Sevilla, a los que se unieron un equipo de la UIP de Madrid y otro de la UIP de Málaga, lo que supuso un refuerzo de 225 efectivos de élite desplegados en tareas de seguridad en la ciudad autónoma. También se desplazó un equipo de seis agentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras. El pasado viernes, se desplegó otra UIP, integrada por 45 agentes, para reforzar la presencia de este cuerpo en la ciudad autónoma.
La Guardia Civil de Ceuta, por su parte, se reforzó con tres pelotones de la Agrupación de Reserva y Seguridad, integrados por 60 efectivos. La Unidad de Seguridad Ciudadana se amplió con 30 guardias más llegados desde Andalucía. Además, se enviaron dos grupos de buceadores con ocho efectivos y el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de Andalucía. Por último, a las embarcaciones del Servicio Marítimo de Ceuta se unieron dos embarcaciones medias, cuatro zódiacs y el buque Duque de Ahumada, con 12 guardias civiles.
Además de estos refuerzos físicos y policiales, Interior insiste en que la política más importante es «la cooperación bilateral con los países de origen y tránsito en su lucha contra las mafias que trafican con personas». Esa cooperación, especialmente con Mauritania, Argelia, Senegal, Gambia y Marruecos, ha permitido que las salidas de irregulares de esos países hacia Canarias hayan caído un 40% en los últimos años.
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