El Gobierno no ha querido responder a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que firma junto con su homóloga danesa, Mette Frederiksen, una carta en la que rechazan la inmigración «descontrolada» y defienden los «valores cristianos» de Europa, supuestamente en peligro por los movimientos migratorios. Pero el PSOE sí. El diputado y portavoz de la Comisión Mixta Congreso-Senado para la Unión Europea, Vicente Montávez, explica a EL PERIÓDICO que en el primer semestre de 2026, las entradas de migrantes irregulares en la Unión Europea han caido un 37%, hasta los 49.000. Y que ya en 2025 descendieron un 26% con respecto al año anterior, contando 178.000 entradas en los 27 estados de la UE.
La primera ministra italiana mantiene un pulso con España tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Meloni decidió establecer controles fronterizos a los viajeros procedentes de vuelos españoles a pesar de que ni uno solo de los extranjeros que entraron en Ceuta han pasado a la península, como le ha recordado el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El Gobierno le ha trasladado que el país transalpino registró el año pasado el doble de entradas de irregulares que España. Y por eso y de forma recíproca, este fin de semana estableció también controles aleatorios a los ciudadanos no españoles que llegan en vuelos de Italia.
Los datos que esgrimen tanto el PSOE como el Gobierno proceden de las estadísticas ofiiciales de Frontex, el organismo de la UE encargado de luchar contra la innmigración irregular.
Un grupo de menores espera para ser filiado en una comisaría de la Policía Nacional de Ceyta este lunes. / Gabriela Sardá Núñez / Europa Press
Montávez también recuerda que Italia es «el país más envejecido de la UE», según sus propias estadísticas, con lo que su saldo poblacional es negativo: en 2025 murieron en Italia 652.000 ciudadanos frente a los 355.000 que nacieron. Un saldo insostenible porque tiene una de las tasas de natalidad más bajas de la UE, 1,14 hijos por mujer, y solo compensado con la entrada de migrantes.
Además, Meloni y Frederiksen afirman rotundas en su carta que la migración genera delincuencia, la tesis clásica de la extrema derecha que cada vez abrazan más partidos de derecha y centroderecha. Las dos primeras ministras afirman que «nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades: aumento de los índices de delincuencia, creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública». «Resulta especialmente grave cuando los inmigrantes ilegales, privados del derecho a permanecer en nuestros países, cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual», aseguran.
A este respecto, el PSOE responde también con estudios y datos: un estudio publicado en 2026 y elaborado con datos de 33 países europeos entre 2008 y 2023 analiza conjuntamente la presencia de la inmigración en distintas áreas y ciudades y cinco grandes categorías delictivas. El estudio «no encuentra evidencia de que unos mayores flujos migratorios provoquen de manera general un incremento de la delincuencia».
Por último, el diputado madrileño añade que tres economistas, Gianmarco Daniele, Olivier Marie y Paolo Pinotti han sintentizado los datos de inmigración y criminalidad de 216 regiones de 23 países durante 15 años. Su conclusión es que «no encuentran una relación causal entre inmigración y el aumento de la criminalidad». Otras variables, como las posibilidades de empleo y la exclusión social sí son «fundamentales para entender esos resultados».
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