Lo ideal es cambiar la esponja de cocina cada semana. Es probablemente el elemento más poblado de bacterias del hogar

Hay un objeto en la cocina que prácticamente utilizamos todos los seres humanos y es la esponja de cocina. Aunque se utiliza precisamente para limpiar platos, vasos y superficies, sus características la convierten en una mina para la que las bacterias crezcan y se multipliquen. 

Uno de los expertos que más ha estudiado este asunto es Markus Egert, profesor de microbiología y especialista en higiene de Hochschule Furtwangen, en Alemania. Sus investigaciones se han centrado, entre otras cosas, en la microbiota presente en las esponjas de cocina domésticas. El estropajo de toda la vida, vaya. 

Cuando empieza a ser una fuente de bacterias

La explicación de Egert tiene que ver con las propias características del estropajo. Es fácil reconocer que se trata de un elemento húmedo, con una gran superficie interior y que acumula restos de alimentos mientras se utiliza. Todo ello, proporciona a los microorganismos un ecosistema perfecto para que proliferen.

En una entrevista publicada por Süddeutsche Zeitung, Egert explica que «ya desde el primer día de uso crecen en ellos miles de millones de gérmenes«. Por eso, aunque se enjuague después de cada uso, el problema no desaparece por completo. 

El propio investigador recomienda que, si se continúa utilizando un estropajo, se procure «dejarlo secar completamente entre usos». Y establece un límite temporal para sustituirlo: «máximo cada dos semanas, aunque es preferible cada siete días«.

El oscuro secreto que aguarda una esponja de cocina

La investigación realizada por Egert y su equipo de investigadores del Hochschule Furtwangen, permite hacerse una idea de la magnitud del fenómeno. En un estudio publicado por Microorganism, los investigadores analizaron estropajos domésticos utilizados cada cuatro semanas. El trabajo estudió qué ocurría con su microbiota y también analizó el efecto de someterlos periódicamente al microondas. 

La propia universidad señala que los estropajos usados pueden contener hasta 54.000 millones de bacterias por centímetro cúbico, situándolos entre los objetos de uso cotidiano con mayor densidad de microbiota del hogar. «Es probablemente el objeto más densamente poblado del hogar», concluye Egert.

El truco viral para desinfectar la esponja de cocina

Una de las soluciones que se ha popularizado para intentar alargar la vida útil de la esponja consiste en introducirla en el microondas. La idea tiene la base de que el tratamiento puede reducir rápidamente la cantidad de microrganismos presentes en el estropajo. Sin embargo, no significa que la esponja pueda utilizarse indefinidamente después de desinfectarla. 

Por eso, el microondas puede reducir temporalmente la cantidad de microorganismos, pero no sustituye a la recomendación de cambiar la esponja con frecuencia. En el caso de Markus Egert, el consejo es no prolongar su utilización más allá de dos semanas y, siempre que sea posible, dejarla secar completamente entre usos.



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