Los hogares españoles, y entre ellos los gallegos, son cada vez más queseros. La demanda de este producto lácteo va en aumento: se ingiere cada vez de más formas y en más platos, la oferta en los puntos de venta es más variada y el alimento encaja con el consumidor que busca rapidez en la cocina, un perfil cada vez más común entre las nuevas generaciones. Pero no todas las categorías de queso ganan presencia en la cesta de la compra de las familias. Los consumidores adquieren cada vez menos quesos elaborados con leche de oveja y cabra mientras ganan peso los de vaca. De entrada podría parecer que esta situación beneficia a Galicia al ser una de las comunidades autónomas a la cabeza en producción de queso de vaca, con cuatro denominaciones de origen protegida (DOP). Sin embargo, el crecimiento del mercado se sustenta principalmente en quesos que vienen de otros países y que comen terreno al producto nacional por la fuerte competencia que ejercen.
Lo advierte la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), que alerta de que «esta situación amenaza la viabilidad de muchas pequeñas y medianas empresas queseras españolas». Con este telón de fondo, llama a los consumidores a optar por quesos elaborados en España. El último barómetro del sector lácteo publicado por esta patronal recopila cifras sobre la realidad del mercado que constatan que el queso está más presente en los hogares. Mientras las ventas de leche líquida envasada cayeron en los establecimientos de la distribución organizada en torno a un 1,4% en el último año, las de queso aumentaron un 3,6% sumando todas las categorías, hasta las 463.110 toneladas entre junio de 2025 y junio de 2026, según datos de Circana. Sin embargo, los quesos de pasta prensada de oveja y cabra no evolucionan a ese ritmo. Las causas que apunta la Fenil van desde los cambios en los hábitos de consumo a su precio, superior al de los elaborados con leche de vaca, en un contexto de menor renta disponible de los hogares.
Galicia cuenta con cuatro denominaciones de origen protegida de quesos / Cedida
La importación bate récords y multiplica hasta por tres la exportación
El consumo se está desplazando, por lo tanto, hacia otro tipo de quesos que, según la Fenil, «en muchos casos son importados». Los datos muestran que las entradas de producto desde otros países a España siguen en aumento. En 2025 se registró, de hecho, un nuevo récord de importaciones, con 435.000 toneladas que suponen un 6,4% más que un año y representan hasta tres veces más de lo exportado (132.000 toneladas). Este aumento del volumen se explica principalmente por los quesos procedentes de países como Alemania, Países Bajos o Francia.
Otro sector ganadero que pierde productores en España
La patronal de la industria láctea advierte del impacto que esta evolución del consumo y las importaciones tiene sobre las queserías que producen con leche española de ovino y caprino. Están principalmente en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía o Murcia. En Galicia hay algunas, aunque son minoritarias. «Si los quesos elaborados con leche española de oveja y cabra pierden presencia en los lineales y en la cesta de la compra, disminuye también la demanda de una materia prima cuya producción afronta problemas muy complejos, como el relativo al relevo generacional«, advierte la Fenil. Las entregas de leche de estos animales están en caída. El año pasado, la producción de leche de oveja se redujo un 4,3%, hasta 473.000 toneladas, y la de cabra un 5%, con 402.800 toneladas. La tendencia se mantiene en 2026. El descenso en la producción se debe a una conjunción de factores, como la reducción del número de ganaderos o la coyuntura sanitaria de la cabaña, que puede estar originando problemas de fertilidad y mortalidad.
Hay que tener en cuenta que extraer la leche de las ovejas y las cabras es un trabajo sacrificado, pues no hay sistemas de ordeño robotizados o automáticos, por lo que hay que ordeñar un gran número de animales con muchas puestas de pezoneras. Es por eso que las granjas sufren para encontrar mano de obra, y el relevo se complica.
Fenil suma a estas causas el hecho de que la industria quesera nacional no pueda acceder a la materia prima en condiciones similares a las de sus competidores europeos. Al respecto, alude a la reciente irrupción de Países Bajos como uno de los principales productores de leche de cabra de la UE. «Ha alterado los equilibrios del mercado, con una materia prima cuyo precio suele ser, de media, un 30% inferior al de la leche de cabra producida en España».

Los quesos de oveja y cabra pierden presencia en los hogares / Cedida
Galicia no tiene cultura de oveja y cabra para producir leche
En oveja, las comunidades que lideran con mucha diferencia la producción son Castilla y León y Castilla-La Mancha. Entre ambas concentran el 82% de los ganaderos con entregas, que suman 2.515 en todo el país. Solo uno está en Galicia, donde no se produce nada de leche de cabra para la industria. La autonomía líder es Andalucía, seguida a una distancia considerable de Castilla-La Mancha, Murcia y Extremadura. En total hay 3.547 ganaderos, según datos del Ministerio de Agricultura.
Puede llamar la atención que Galicia, siendo la principal potencia española en leche de vaca y una comunidad eminentemente rural, nunca se haya embarcado en la producción láctea de ovino y caprino. La explicación reside en la ausencia de cultura de oveja y cabra con ese fin productivo. La tradición agropecuaria se cimentó principalmente en la vaca, mientras las ovejas y cabras siempre se asociaron a una cría más doméstica, vinculada al mantenimiento de fincas y a la producción de carne de cordero.
¿A qué se debe? ¿A la ausencia de industria interesada en esa leche en Galicia? ¿A que es un modelo de producción difícil? Desde Entrepinares, el mayor fabricante nacional de quesos, señalan que el hecho de que no haya empresas dedicadas propiamente a la elaboración de queso de oveja y cabra en la comunidad, aunque es un elemento relevante, «no tendría por qué afectar si hubiese cultura productiva». Como ejemplo, explican que en el sur de España, en autonomías como Andalucía y Murcia, se produce mucha leche de cabra que compran principalmente empresas de Castilla. Incluso Entrepinares recibe en su planta de Vilalba leche de cabra del sur. «Si hubiera una producción importante en Galicia, las empresas de Castilla tendrían más cerca esa leche que la del sur de España», señalan.
Industrias asentadas en Galicia traen leche de otras comunidades
En cuanto a la demanda por parte de la industria asentada en Galicia, indican que tanto Entrepinares como Oviganic en Monforte (empresa dedicada a la fabricación de materias primas lácteas de oveja y cabra) traen leche de otras comunidades para procesar en Galicia. «Por lo tanto, hay demanda. Pero es cierto que necesitaríamos tener una escala mínima por la parte logística, ya que tendría que venir separada de otros tipos de leche y no sería viable desplazarse muchos kilómetros para recoger pocos litros, o hacer viajes de recogida que no permitan completar los camiones», apuntan.
Desde la compañía consideran que la dificultad de producción no debería ser un limitante. «Si bien es cierto que la cabra tiene una alimentación principal basada en pienso y paja, lo que no permitiría extraer el elemento competitivo de Galicia con el forraje, también lo es que nunca se trabajó en la adopción y selección de razas que pidiesen adaptarse a una alimentación de forraje.
¿Y la climatología? Tampoco lo ven como una barrera, ya que las granjas modernas de cabras suelen estar cerradas y climatizadas.
Fuente: El Correo Gallego













