Torañu había quedado atrás y el Rabión del Diablu aparecía ante sus ojos. Fue el momento en el que Walter Bouzán y Bertín Llera intentaron meter una marcha más y romper un grupo de cabeza de la 88º edición del Descenso del Sella, que había estado bastante compacto y medido desde el cañonazo de salida. Sin embargo, no encontraron respuesta y continuó la vigilancia entre los favoritos. Pero la pareja que llevan en el corazón los riosellanos, la leyenda sellera y el talento joven, hijo de campeón, tenían marcha más. Siempre la tienen. Y la aprovecharon en el sprint final pese a la gran resistencia que ofrecieron Miguel Llorens y Valdemar Jorgensen, que siguieron en cabeza hasta los últimos metros. Finalmente, el otro riosellano y el danés se tuvieron que conformar con la segunda posición en un podio que completaron los húngaros Adrian Boros y Tamas Erdelyi. Fue el vibrante colofón a un Sella disputado al tran tran.
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