El sacerdote catalán Lluís Bonet i Armengol, rector de la Sagrada Familia entre 1993 y 2018, durante 25 años, e impulsor de la beatificación del arquitecto Antoni Gaudí, murió el viernes a los 95 años. El religioso también tuvo gran vinculación con Llucalcari, donde veraneaba desde niño, y uno de los temas de conversación que más ilusión le hacía los últimos meses de su vida era «recordar vivencias familiares, como los estíos» en el llogaret de Deià, según rememora su sobrina en Religión Digital.
Asimismo, en la red social X, Mireia D. B. relata que en Llucalcari se conservan «las obras de teatro que escribía desde bien pequeño». «Hacían las vestimentas entre ellos mientras las creaba; y las ensayaban entre hermanos y vecinos mallorquines y hacían representaciones a final de agosto para todo el mundo», tal como escribe.
Catalán comprometido
El exalcalde de Deià y líder de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, destaca en la misma red que fue «un catalán comprometido, un humanista entregado. Llucalcarienc por decisión y mérito, siempre afable y cercano, vivía la palabra de Jesús desde la inclusión», según pudo comprobar de cerca.
Lluís Bonet i Armengol nació en Barcelona en 1931 y fue una de las figuras eclesiásticas más vinculadas a la Sagrada Familia e impulsor de la transformación del templo. Era hijo del arquitecto Lluís Bonet i Garí, discípulo de Gaudí y continuador de las obras de la Sagrada Familia después de la Guerra Civil.
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